La mediación comunitaria, una apuesta por la ciudadanía

La labor de la medición, a través de la comunicación, es crear «puentes» para acercar dos realidades, dos orillas con sus legítimas necesidades e intereses.

Imaginemos lo que sería la ciudad de Elche sin sus puentes ni pasarelas, las dos orillas quedarían «incomunicadas». 

Francisco Gómez Marcos | DiarioInformación


Una de las cualidades más importantes para el desarrollo del ser humano es la comunicación siendo la falta, insuficiencia o distorsión de la misma fuente de conflicto.

Imaginemos lo que sería la ciudad de Elche sin sus puentes ni pasarelas, las dos orillas quedarían «incomunicadas». 

Igualmente ocurre cuando aparece un conflicto entre vecinos, por impago de la comunidad, ladridos del perro, música muy alta, el agua que cae de las macetas, los horarios del bar de abajo? y su incorrecta gestión rompe la comunicación entre ellos. 

La labor de los mediadores, a través de la comunicación, es crear «puentes» para acercar dos realidades, dos orillas con sus legítimas necesidades e intereses.

La mediación es voluntaria. Cuando las personas se sientan en una mediación, han dado un paso importante para intentar construir un escenario distinto que les ayude a superar o gestionar su conflicto de una forma no violenta y donde ambas partes ganen. Normalmente a nadie le resulta fácil seguir conviviendo con un vecino con el que ha ido a juicio? ¿se habrá solucionado el conflicto? 

Nos han educado en una cultura totalmente adversativa de ganar/perder pero son muchas las ocasiones en que solo hay perdedores. 

La mediación comunitaria es también una herramienta de transformación social porque ayuda al entendimiento, solidaridad, cooperación o acuerdo hacia un proyecto común que ilusione a toda una comunidad para alcanzar mayor bienestar o justicia social.

Imaginemos que una noche hemos perdido las llaves en la calle pero no sabemos dónde y solo buscamos donde alumbra la farola, ¿significa eso que las llaves no puedan estar en otro lado? 

Los mediadores intentamos que las personas utilicen la linterna para explorar, buscar otros caminos que les puedan ayudar a afrontar su conflicto, cuanto más alternativas se den, cuanto más confíen en su capacidad de búsqueda, más fácil será construir un nueva realidad que les alejará de soluciones violentas, ellos son los protagonistas y decidirán qué hacer con su situación.

Desde Educare Social apostamos por la vecindad como un espacio de convivencia y solidaridad, por ello hemos puesto en marcha las «Oficinas Vecinales de Atención al Conflicto» (OVAC), en algunas asociaciones de vecinos de nuestra ciudad, que están atendidas por voluntaris formados por nosotros y que informan de los diferentes recursos existentes en la ciudad para que la persona decida cómo afrontar su conflicto.

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