Docente, ¿te atreves a ser una vaca púrpura?

sethgodinBasta que imagines que eres una vaca. Por el mero hecho de ser una vaca se presupone que vas a gustar a mucha gente y además de gustar a la gente serás capaz de producir leche. Bien, debo confesar que ser una vaca lechera en estos tiempos no está nada mal, ya que te convierte en algo bonito y productivo, pero Seth Godin te plantea un desafío, y es dejar de ser una vaca lechera y pasar a ser una vaca púrpura, o lo que es lo mismo, una vaca única, una vaca irrepetible, una vaca extraordinaria. ¿Y qué hacen las vacas púrpuras extraordinarias, entre otras cosas?
  • Dejan de enseñar para inspirar.
  • Saben que los grandes cambios están en los pequeños cambios.
  • Aceptan las críticas como parte del éxito.
  • Transforman ideas y proyectos en realidades.
Santiago Moll en Justifica tu respuesta

Hablar de Seth Godin es hablar de una de las personas más influyentes en lo que al marketing se refiere. De hecho, muchos le consideran el mejor vendedor de América. Lo bueno de los grandes libros no son las respuestas que te dan, sino las preguntas que te generan. En un viaje familiar por la campiña francesa, Seth Godin y su familia descubrieron lo bonitas que eran las vacas, pero al poco tiempo, tanto para Seth Godin como para el resto de su familia, las vacas perdieron completamente su atractivo y no lo perdieron porque no les gustaran, sino que ya no les llamaban la atención como el primer día. Ahí es cuando a Seth Godin le vino la brillante idea de la vaca púrpura.

¿Qué es la vaca púrpura?

La vaca púrpura puedes ser tú. Si hay algo que cada vez tengo más claro es la necesidad de incorporar aspectos de marketing al campo de la docencia. Lo que para mí constituye el nuevo marketing, lo plasma perfectamente Seth Godin en las entradas diarias de su blog. Sí, Seth Godin es un gran vendedor, pero ¿qué somos acaso los docentes, si no vendedores?
En su libro La vaca púrpura, Seth Godin hace una declaración de intenciones que creo que podemos conectar perfectamente con el mundo de la docencia. Basta que imagines que eres una vaca. Por el mero hecho de ser una vaca se presupone que vas a gustar a mucha gente y además de gustar a la gente serás capaz de producir leche. Bien, debo confesar que ser una vaca lechera en estos tiempos no está nada mal, ya que te convierte en algo bonito y productivo, pero Seth Godin te plantea un desafío, y es dejar de ser una vaca lechera y pasar a ser una vaca púrpura, o lo que es lo mismo, una vaca única, una vaca irrepetible, una vaca extraordinaria. ¿Y qué hacen las vacas púrpuras extraordinarias, entre otras cosas?
  • Dejan de enseñar para inspirar.
  • Saben que los grandes cambios están en los pequeños cambios.
  • Aceptan las críticas como parte del éxito.
  • Transforman ideas y proyectos en realidades.

¿Cómo puede un docente convertirse en una vaca púrpura?

En el mundo del marketing la vaca púrpura se relaciona con la marca o con la empresa, pero en el ámbito docente si algo tengo claro es que la vaca púrpura debe ser el docente. Ser una vaca púrpura no es fácil, en absoluto. Implica un compromiso personal contigo mismo enorme. Debes ser valiente y transgredir. Lo malo es que a muchos de nosotros ya nos vale con ser vacas que atraen por unos instantes a nuestros alumnos. Muchos de nosostros nos conformamos con que nos saquen leche con la que alimentar el cerebro de nuestros alumnos. Pero creo que muchos de nosotros tenemos el potencial para transformarnos precisamente en la vaca púrpura de Seth Godin. Yo, al menos voy a intentarlo. Debo confesar que aún no sé cómo, pero eso no me inquieta lo más mínimo. Para empezar, tal vez lo mejor sea cuestionarme lo que llevo haciendo en mis sesiones lectivas durante más de una década. Creo que aún no me ha llegado el tiempo de las respuestas, pero ¿por qué no empezar haciéndome algunas preguntas?
Quién sabe, tal vez de la respuesta de algunas de ellas consiga que me transforme en una vaca púrpura. Ahí os lanzo algunas de mis preguntas:
  • Si tengo cuatro grupos de un mismo curso, ¿por qué en todos explico exactamente lo mismo y de la misma manera?
  • ¿Te ves capaz de enseñar algo de tu currículo de una manera que jamás nadie haya hecho?
  • ¿Te imaginas que en tu clase en lugar de hablar como un profesor hablaras como un comercial?
  • ¿Te ves capaz de inventar un método?
  • Tus alumnos te dicen que eres aburrido, ¿qué haces al respecto?
  • Llevo años utilizando un libro de texto del que sólo aprovecho una tercera parte, ¿por qué sigo año tras año usándolo?
  • Explicas algo que sabes de antemano que tus alumnos no van a entender. Entonces, ¿por qué lo explicas cada año de la misma manera?
  • ¿Cuántas veces echas la culpa a tus alumnos por no entender algo que tú has explicado?
  • ¿Les has preguntado a tus alumnos lo que leen en su tiempo libre?
  • ¿Y si el tiempo que invierto buscando en internet ejemplos para mis clases los genero yo a la medida de mis alumnos?
  • ¿Y si en lugar de evaluar “gamifico”?
  • ¿Sería capaz de convertir mis clases en un producto?
  • ¿Qué puedo aprender del peor alumno de un grupo?
  • ¿Por qué en lugar de explicar lo que yo quiero, les pregunto a mis alumnos lo que les interesa y lo adapto al currículo de mi asignatura?
  • No existe en el mundo una máquina de hacer resúmenes. ¿Puedo inventarla?
  • ¿Por qué a menudo explicamos primero la teoría y después les pedimos a nuestros alumnos que realicen actividades? ¿Qué pasaría si cambiáramos el orden?
  • A los alumnos les encanta que les cuenten historias, ¿eres bueno contando historias?
Ahora que os he lanzado todas estas preguntas me doy cuenta de que hasta que no sea capaz de darles respuesta, difícilmente me convertiré en una vaca púrpura. Por el momento las preguntas están formuladas. Yo empezaré hoy mismo a intentar responder a alguna de ellas. Y no tengáis miedo al miedo. Es mucho peor tener miedo al fracaso.
Quiero acabar precisamente este artículo con uno de los artículos más famosos de Seth Godin en el que diferencia dos términos determinantes si quieres convertirte en una vaca púrpura. El artículo en cuestión se titula La diferencia entre un fracaso y un error:
Un fracaso es un proyecto que no funciona, una iniciativa que te enseña algo al mismo tiempo que el resultado no te acerca directamente a tu objetivo.
Un error es o un fracaso repetido, hacer algo por segunda vez cuando ya deberías saberlo, o un intento fallido (por descuido, egoismo o soberbia) que la retrospección te recuerda que merece la pena evitar.
Necesitamos un montón más de fracasos, pienso yo. Los fracasos que no nos matan nos hacen más valientes, y nos enseñan una manera más que no funcionará, mientras que abren las puertas a cosas que pueden funcionar.
La escuela nos confunde, como lo hacen los jefes y la familia. Adelante, fracasa. Pero intenta evitar los errores.

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