#CursComuns 01: De la acumulación originaria a la acumulación por desposesión


Resumen de la primera sesión del curso “Treure les Portes al Camp. La revolució dels comuns a la ciutat Neoliberal” publicado en STUPIDCITY. Observatorio Metropolitano de Barcelona.
Aquí nos dejan la primera entrada, a partir de los textos de Marx “La llamada acumulación originaria” y Harvey “la acumulación por desposesión”, dos clasicos, dos textos que dialogan y de los que rescatamos el papel de los campos comunales y los procesos de cercamiento, nociones “arcaicas” pero indispensables para pensar la acción política en las coordenadas de nuestro tiempo.  También podeis ver vídeo de la sesión aquí.


La llamada acumulación originaria

 “El capital emergió sobre la faz de la tierra chorreando sangre y mugre de los pies a la cabeza”.
Con estas contundentes palabras, Marx describe, en la “llamada acumulación originaria” (Capitulo 24 de El Capital), el conjunto de operaciones violentas contra las clases desposeídas llevadas a cabo entre los siglos XV y XIX por una clase dominante Europea que buscaba dar respuesta a la crisis del régimen feudal. De los diferentes métodos “sangrientos” que conforman el “pecado original” que permitió la acumulación de capital y trabajo necesaria para la transición al capitalismo, destaca el proceso conocido como “enclosure” o cercamiento: la expulsión de los campesinos de los campos comunales, tierras gestionadas comunitariamente y su transformación en parcelas de propiedad privada, extinguiéndose, simultaneamente, los derechos de uso colectivo sobre esas tierras.
El proceso de expropiación de las fuentes de riqueza de los comuneros permitió separar a la población de sus medios de producción y subsistencia, generando las condiciones materiales para la aparición de una mercancía fundamental para el capitalismo: la fuerza de trabajo. Aparece el obrero libre y desposeído, que se ve obligado a vender lo único que posee para sobrevivir: su trabajo. Este fue el primer paso de un proceso encaminado a crear las condiciones para el surgimiento de la clase proletaria. Tal y como nos recuerda Marx, cuando la migración, el vagabundeo y el aumento de los ataques contra la propiedad se extendieron como parte de la resistencia contra el despojo, se fueron aprobando todo un seguido de “leyes sanguinarias” destinadas a reconducir a las personas hacia la disciplina del trabajo asalariado; leyes, como la “ley Anti-vagabundeo”, que recomendaban la esclavitud e incluso la pena capital en casos de reincidencia, y que junto a “la educación, la tradición y la costumbre“ perseguían el sometimiento, la regulación y en última instancia la formación de una fuerza de trabajo laboriosa, productiva y no conflictiva.
Pero la ofensiva de la clase dominante no sólo perseguía poner bajo su mando al mayor número posible de trabajadores, sino que era una reacción contra el potencial político de las tierras comunales. Esto es un elemento importante a tener en cuenta. Los comunales, abiertos a la explotación por parte de toda la comunidad garantizaban su reproducción social. Ir a buscar leña para calentarse o construirse un techo o directamente cultivar y sacar a pastar el ganado, eran parte esencial de la supervivencia y dotaban a la comunidad de cierta capacidad de autonomía. A su vez, la gestión y propiedad comunitaria de los campos favorecía la cooperación y el auto-gobierno poniendo las bases para el desarrollo de una forma de vida radicalmente democrática.

La acumulación por desposesión

Los “enclosures” han pasado a ocupar un lugar central no sólo como problemática histórica sino como medio para interpretar desafíos cruciales en la actualidad. Desde la aprobación de las leyes inglesas de cercamiento (Enclosure Acts) a la apropiación colonial de recursos naturales en África a finales del XIX, hasta la introducción de nuevas leyes de propiedad intelectual o la progresiva privatización de activos públicos desplegada de la mano del recetario neoliberal, existe una continuidad histórica de una serie de prácticas depredadoras de la “acumulación originaria”. En este sentido, y aunque se considera que la acumulación de capital siempre ha avanzado sobre la base de la apropiación y la desposesión de tierra, recursos y los modos de vida de las poblaciones, esta destrucción de recursos comunes y de las comunidades que dependen de ellos se habría visto acelerada a medida que se extienden y profundizan las políticas neoliberales; es lo que David Harvey denomina ‘acumulación por desposesión’.
Como estudioso critico con el Neoliberalismo, el autor hace hincapié en cómo en la actualidad el proceso de acumulación funciona mediante la desposesión, transformando en propiedad privada tanto “la riqueza pública como la riqueza poseída socialmente en común”. La naturaleza, las prestaciones sociales que dan forma al Estado del Bienestar, la cultura y los conocimientos o hasta la propia estructura urbana y los recursos que en esta se asientan se han convertido en nuevos ámbitos de negocio para el capital, y supone una ronda de “nuevos cercamientos” (Midnight Notes Collective, 1990) de espacios antes ajenos al mercado.

Repensando los campos comunales y los “nuevos cercamientos” en el contexto actual

Dos elementos que a nuestro entender han provocado que la vieja experiencia de gestión y propiedad comunitaria de ciertos bienes hayan experimentado este resurgido interés en los últimos tiempos son la de delimitar futuros horizontes y la de delimitar campos de batalla.
Futuros horizontes.
Fruto en buena medida del momento de crisis sistemica y política que vivimos en la actualidad, la cultura de la cooperación y la auto-gestión comunitaria surgen con fuerza como una respuesta concreta para mantener el bienestar material de la población, ante la incapacidad de lo público y lo privado para satisfacer las demandas sociales. En este sentido, la defunción del Estado como proyecto político en el contexto de austeridad Neoliberal, no hace sino reforzar la noción y el marco de los commons como nuevo enfoque para pensar otras formas de acción y de ensamblaje colectivo.
Campo de batalla.
La creciente expropiación de recursos comunes y la desposesión de los comuneros resultado de las practicas de acumulación primitiva y de desposesión Neoliberal. En este sentido, hoy en día, la apropiación de espacios, recursos, redes y formas de socialidad que son colectivas (tanto en términos de propiedad como de producción) y que forman la base para satisfacer las necesidades básicas de la ciudadania, es decir, este proceso de cercado y mercantilización, se está produciendo en buena medida, sobre lo que se considera, en términos legales, como “lo público”: aquellos recursos colectivos que adoptaron la forma institucional de Estado de Bienestar.
Si reconsideramos, en palabras del propio Harvey, estos recursos como “derechos de propiedad común (derecho a una pensión,al bienestar, al sistema de salud nacional o a una educación) ganados a través de la lucha de clases del pasado” y considerando el actual contexto de crisis y destrucción del Estado del Bienestar, nos hacemos las siguientes preguntas:
¿Cómo podríamos abordar una política y una propuesta concreta anclada en la cuestión de los comunes en relación a estos derechos colectivos? ¿Cómo lo común deviene verbo aquí?
¿Que infraestructura, diseño institucional y formas de gobernanza podemos imaginar? Y lo más importante, ¿Qué comunidad? ¿Podrían ser las Mareas que están luchando contra el proceso de privatrización de los servicios (profesionales del sector, AMPA’s, estudiantes, pacientes…), las comunidades a partir de las cuales pensar modelos diferentes al público-estatal para gestionar estos recursos?

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