The Invasion



ADRIANA BERTRAN ANÍA. On the day Jair Bolsonaro was elected President of Brazil, I had a bit of a breakdown in the subway, where the passenger travelling next to me kept having VOX adverts while he scrolled down his Facebook feed (VOX is a fascist Spanish party). When I got home, in desperate search for hope and meaning, I wrote this piece.

I first performed this poem at the European Championship in Budapest (Hungary), where I came 2nd and won the Jury Award.
On Saturday, July 15th, 1944
Anne wrote:
“In spite of everything
I still believe
people are good at heart.”


She died seven months later.


I once wrote Anne Frank a very excited letter
(back when I was her age)
telling her what word processors were.


And I miss her today.


Today, October 29th 2018,
I am afraid of what she’s thinking,
wherever she is,
she who wrote: “Look at how a single candle
can both defy
and define
darkness.”


What have we learned?
Where have we gone?


Anne, did you know
darkness had no walls.
I assumed it would have walls,
limits, that it would be conquerable,
that Unamuno did say:
“Venceréis, pero no convenceréis.”

Miguel,
¡están convenciendo…!

They’re not just winning, they’re convincing
because truth
is the first casualty in war,
isn’t it, George?
and our hands holding the light
against this growing dark
feel more and more like we are
drawing a sword
that’s a splinter,
the dark’s getting thicker,
the dark started the war and blamed the light
for being violent,
our words were ripped off our bodies.

Difference is not a threat.


Insecure men
successfully climbing on top of high fears
advertise a puppet theatre called Certainty.
Louder: Certainty!
Louder: Certainty!
Louder: Certainty!
Outside it, Otherness becomes
such a convenient dumpsite.
The invaded get called invasion.
The clouds blame the rain
and forget that they too are made of water.

I try to remember the hope,
that stone of hope you dreamt you hewed
out of the mountain of despair, Martin.
I try to remember that vulnerability
and strength come from the same source, Judith.
I try to focus my eyes and read your words
but the masses are tilting the boat,
like they’ve forgotten we can’t swim.

How did you cope?

Can our bodies together mend the bruised?
Are we seeing darker clouds because our eyes
were ready for brighter lights?
Is this the aftermath
of the secrets that held together
the rules of a few
over the power of all?
Is hope
optional?


Is there an arrow across History?
Does it point
somewhere
livable?

Moving hurts, Rosa,
but move we will.


It’s not an invasion.
Our movement
is not just expanding.
It’s that we’re starting
to occupy
our space
as the light
both defies
and defines
the darkness.


We cannot invade
what should have been shared in the first place.

Traducció al castellà (a la web de l'Adriana Bertrán)

El día en que Jair Bolsonaro fue elegido Presidente de Brasil tuve una crisis nerviosa en el metro, al enterarme y a la vez ver cómo el pasajero sentado a mi lado no paraba de encontrarse publicidad de VOX en su ‘feed’ de Facebook. Cuando llegué a casa, buscando desesperadamente esperanza y sentido, escribí este poema.
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El sábado, 15 de julio de 1944
Ana escribió:
“A pesar de todo
sigo creyendo
que la gente es buena.”

Murió al cabo de siete meses.

Una vez, cuando tenía su edad,
le escribí una carta a Ana Frank
contándole emocionada qué era Microsoft Word.

Y hoy, la echo de menos.

Hoy, 29 de Octubre de 2018,
temo qué debe de estar pensando
allá donde esté
ella, la que escribió: “Mirad cómo una sola vela
puede, a la vez, desafiar
y definir
la oscuridad.”

¿Qué hemos aprendido?
¿A dónde hemos ido a parar?

Ana, ¿sabías
que la oscuridad no tenía paredes?
Yo pensaba que sí tendría,
límites, que sería conquistable,
que Unamuno sí dijo:

“Venceréis, pero no convenceréis”.
Miguel,
¡están convenciendo…!

No sólo están venciendo, están convenciendo
porque la verdad
es la primera víctima en cualquier guerra,
¿verdad, George?
Y sostener la luz
en esta creciente oscuridad
se parece más y más
a sujetar una espada
que es astilla,
la oscuridad se hace más densa,
la oscuridad empezó la guerra y acusó a la luz
de ser violenta,
las palabras nos fueron arrancadas del cuerpo.

La diferencia no es una amenaza.

Hombres inseguros
conquistando con éxito los más altos miedos
anuncian un teatro de títeres titulado Certeza.
Más alto: ¡Certeza!
Más alto: ¡Certeza!
Más alto: ¡Certeza!
Afuera, la Otredad se convierte
en un vertedero la mar de práctico.
Se llama invasión a lxs invadidxs.
Las nubes dan la culpa a la lluvia
y olvidan que también ellas son de agua.

Trato de recordar la esperanza,
aquella piedrita de esperanza que tallaste en tu sueño
de la montaña de la desesperación, Martin.
Trato de recordar que la vulnerabilidad
y la fuerza nacen de la misma fuente, Judith.
Trato de enfocar los ojos para leer vuestras palabras
pero gente que creía conocer está inclinando el barco,
como si hubieran olvidado que no sabemos nadar.

¿Cómo lo hicisteis?

¿Pueden nuestros cuerpos, juntxs, sanar los golpes?
¿Acaso vemos nubes más negras porque nuestros ojos
estaban listos para luces mayores?
¿Es esto la agonía
de los secretos que sostenían
las normas de unos pocos
sobre el poder de todxs?

¿La esperanza
es opcional?

¿Hay una flecha atravesando la Historia?
¿Señala hacia algún
lugar
vivible?

Duele moverse, Rosa,
pero nos seguiremos moviendo.

No es una invasión.
No es sólo que nuestro movimiento
se expanda.
Es que empezamos
a ocupar
nuestro espacio
mientras la luz
desafía
y define
la oscuridad.

No se puede invadir
aquello que debió haberse compartido desde el comienzo.

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