23 d’octubre de 2016

El parto más largo de la historia. Nace por fin tras 57 años de contracciones

Jacinto Pérez Mayeútico ha nacido finalmente esta mañana en Sabadell tras lo que es ya sin duda el parto más largo de la historia. Su madre rompió aguas el 23 de mayo de 1953 en Almería y, trasladada al hospital, comenzó enseguida con las dolorosísimas contracciones propias de este trance. Cansada de empujar, a las 10.25 h. del día siguiente decidió compartir la tarea, sucesivamente, con varias enfermeras, tres parientes de visita, un padre intermitente, una vecina generosa y experimentada. Pero a los cuatro años Jacinto Pérez Mayéutico no acababa de nacer.


El lugar de la madre, huida a Mallorca con un representante de lencería, lo ocuparon entonces tías solteronas, compañeros de escuela astutos y brutales, maestros grises armados de bastón, un cura apocalíptico y sobón. Pero a los 17 años Jacinto Pérez Mayeútico seguía sin nacer.

Luego lo intentó el ejército español en Tenerife, un fabricante de rodamientos en Cáceres y un traficante de drogas en Madrid. Incluso la policía trató de sacarlo al mundo en 1976 metiéndolo en una celda. Pero Pérez Mayéutico no nació.

Así que en 1979 asumió la tarea Marta García y luego Laura Ferliria y por fin Claudia Castillo. Y aunque una noche de 1990, en brazos de esta última, Pérez Mayéutico estuvo a punto de asomarse a la vida, tampoco sus empujones y caricias lograron hacerlo nacer.

Desde 1992 Pérez Mayeútico venía intentándolo solo. Primero como albañil en Zaragoza, luego como mendigo en Barcelona. Por dos veces estuvo a punto de lograrlo -le pareció ver la espuma del mar y el incendio de la ira- pero no tuvo bastante fuerza. Hasta que en Sabadell, al otro lado de la calle, leyó en la pared: “Somos muchos como tú”. Y cruzó.

Hoy Jacinto Pérez Mayeútico ha nacido a los 57 años.

Hoy Jacinto Pérez Mayéutico ha muerto a los 57 años a causa de los dolores del parto.

Nota: si en algun moment hem optat per l'ús del masculí genèric, ho fem de molt mala gana, per no afegir pesadesa a les entrades, però sense que això suposi en cap cas que acata aquesta negació quotidiana de la presència de les dones en l'esdevenir del món.