Jóvenes y prevención de las drogodependencias


El trabajo en prevención de las drogodependencias destinado a jóvenes es como el chiste: el individuo  observaba como al dar con la cabeza en la pared le salía sangre y la mejor solución que se le ocurrió para cortar la hemorragia fue seguir machacándosela con insistencia.

Pues eso es precisamente lo que hacemos nosotros. Todo lo que se intenta destinado a jóvenes en materia de prevenir las drogodependencias es un fracaso pero seguimos haciendo lo mismo.

Existen iniciativas concretas, desarrolladas sobre todo en el País Vasco y en distintas entidades que realizan programas estables, que son un oasis en medio del desierto pero que lamentablemente no tienen el altavoz necesario para que se trasladen a otras muchas organizaciones e instituciones.

A veces me pregunto si la prueba que hacen al elegir al responsable político de turno en esta materia no va más allá de reunir a todos los candidatos y preguntar: ¿Quién es el más tonto? El primero que diga yo, es el afortunado.
Podríamos poner aquí infinidad de análisis ya realizados y que seguro que os habéis leído en mil ocasiones pero en esta primera entrada voy a incidir sólo en dos temas, ya irán saliendo más y espero que vosotros también aportéis.

1.  La denominación prevenir las drogodependencias.

Según la propia denominación que utilizamos para englobar mil historias diferentes parece que lo que importa no es que se consuma sino que te conviertas en un drogadicto, un yonki. Hemos visto dar charlas de prevención de las drogodependencias a educadores (en el más amplio sentido del término), policías, jueces, médicos, enfermeros…y no sé si tienen porqué saber qué es la prevención. En primer lugar prevenir es un rollo para los políticos ya que de ahí no sacan ninguna rentabilidad. Un piso tutelado para toxicómanos es una estadística y se puede fardar de ella, pero no se puede decir que hemos prevenido tantos casos de adición a la cocaína, por poner un ejemplo.

En general no se suele hacer mucho caso a ningún tema preventivo  pero los que hemos trabajado en programas para jóvenes de forma estable sabemos que el trabajo de prevención es día a día, sin charlas ni medias verdades, sin la hipocresía de los adultos revoloteando. Ese trabajo cotidiano es la única vía. Después de mucho tiempo y muchos jóvenes que han pasado por programas diversos que han perdurado en el tiempo hasta que les llegó su hora, observo cuando los veo por la calle, ya universitarios, que sí que consumen, unos más, otros menos, otros nada, pero ninguno tiene problemas con ninguna sustancia ¿no era de eso de lo que se trataba? ¿O lo que pretendemos es el consumo cero?  Qué risa.

Para concluir os pondré un caso. Durante mucho tiempo como formador de mediadores he estado trabajando un texto que siempre me ha gustado y data de 1990. Cuando acabé con estas formaciones corría el año 2009, diecinueve  años después todavía estaba vigente en todos sus apartados. Eso sí que es triste y la prueba de que no ha cambiado nada. Millones invertidos en campañas inútiles, millones en charlas, millones en estudios y tesis y no hemos avanzado nada. Es un insulto a la inteligencia en el que todos hemos participado.

2. La salud.

Bajo el muy loable objetivo de retrasar la edad de inicio en el consumo de los más jóvenes se nos ha ocurrido hablarles a chavales de 14 y 15 años de ¡salud! ¿Hablar de salud a hormonas con patas? ¿Sabemos lo que significa cuidar de nuestra salud con 15 años? ¿Alguien lo ha sabido alguna vez? A esa edad nos creemos inmortales, estamos convencidos que nada nos puede pasar y si nos dicen algo es para jodernos. ¿Quién ha olvidado que estamos hablando de adolescentes? Tanta psicología evolutiva y tanta leche y luego hacemos lo que hacemos. Pero, claro que lo hacemos por su bien aunque ellos no lo entiendan. Ya lo entenderán cuando sean mayores.

Pues ahí seguimos, dándole cabezazos a la pared para ver si deja de sangrar, con unos políticos acojonados cada vez que se habla de forma seria del tema y con unos técnicos que seguimos las instrucciones porque ¿no nos queda más remedio? Ánimo para esa gente que sigue trabajando día a día con jóvenes desde la verdad, el diálogo, el aprendizaje y, sobre todo, en despertar la conciencia crítica de los adolescentes, haciéndoles pensar y dejando que se equivoquen y que aprendan de sus propios errores y no de los nuestros.

Esto no ha acabado aquí, seguiré dando la batalla. Sí, también con propuestas concretas.

Espero vuestras opiniones aunque sean para tirar por tierra todo lo que he dicho. Eso, ya será un avance.

Un ejemplo concreto para trabajar la prevención de las drogodependencias con jóvenes


Si la mayoría de alumnos de un centro de educación secundaria en su periplo por la escuela hubiera pasado por programas que trabajaran la adquisición de hábitos saludables, una práctica deportiva acorde con un país civilizado, vieran su participación en organizaciones sociales como algo accesible y normal, tuvieran unos padres con una formación básica en el tema de salud y no colapsada por el temor a que su hijo entre en“la droga” y todo esto aderezado con su implicación en procesos participativos en la escuela, a lo mejor otro gallo nos cantaría en esto del trabajo en prevención (y en otras muchas cosas). Pero no es así.

Tenemos que trabajar, en general, con jóvenes que no han pasado por ninguno de esos estadios  y, claro, la tarea es dura.

Si nuestra entidad, sea pública, asociación o empresa, va a organizar una actuación con el objetivo de prevenir las drogodependencias en un ámbito concreto (instituto, pueblo, barrio…) lo más normal es que nos gastemos el poco dinero que tenemos en la contratación de un monitor, en la realización de folletos para hacer una campaña y en charlas informativas para los  alumnos de 4º de ESO o 1º bachillerato. Total, estirando mucho la goma tenemos para 2 meses y el impacto habrá sido el mismo que si no hubiésemos hecho nada, o casi nada.

Os propongo otra actuación con ese mismo dinero y voy a tratar de resumirla en algunos pasos. Lógicamente no es la planificación pero sí da una idea de lo que se puede hacer.

Después de tener claro que el objetivo esencial es que ellos asuman el protagonismo de aquéllos temas que les conciernen, en particular el dichoso tema drogas, nos pondremos manos a la obra para conseguir  el apoyo de las instituciones o centro de educación secundaria. No, no queremos que hagan nada: sólo no estorbar y que dejen los espacios públicos que tienen que para eso están. Si alguien quiere involucrarse, perfecto pero no puede cambiar el fin ni la metodología bajo ningún concepto.

El mediador, pieza clave e indispensable. Su principal característica es que tenga predisposición al trato con jóvenes, capacidad de escucha y saber que su función es acompañar al grupo. También ha de tener conocimientos sobre el tema ya que él mismo realizará funciones docentes en la primera parte de la actuación. No hace falta que tenga siete titulaciones, con algo de sentido común y ganas de trabajar con jóvenes es suficiente.

La captación para el taller ha de ser voluntaria, por difícil que parezca. Lo mejor sería dar un plazo de inscripción y dejar las fichas para hacerlo en diversas dependencias: instituto, centro de información juvenil, etc… Sería bueno también una reunión informal y breve con delegados de las clases que  se correspondan con las edades que nos interesan: 15/16 años. También distribuir la convocatoria en las organizaciones de la localidad y en redes sociales. La información que se dé ha de ser clara y directa de lo que se quiere hacer: taller de prevención y posterior campaña realizada por ellos mismos. He utilizado esta fórmula durante mucho tiempo y los resultados me siguen sorprendiendo ya que la primera impresión es que no se va a apuntar ni el tato. Pues sí, se apuntan.

Con los inscritos se realizará el taller que tendrá, como máximo, cuatro sesiones. Dos sesiones por semana de unas dos horas de duración cada una. Los contenidos a tratar serán: mitos, publicidad y medios de comunicación, presión de grupo, conocimientos básicos sobre efectos de drogas que puedan entender en su nivel, habilidades sociales, recursos de ocio y tiempo libre y, sobre todo, trabajar el espíritu crítico. La metodología del taller ha de ser participativa por encima de todo, a través de dinámicas de grupo que potencien la comprensión de los temas tratados y fomenten su propia opinión. El taller tendrá una duración de dos semanas y el mediador sólo contactará con ellos durante las cuatro sesiones establecidas. La primera sesión será fundamental para que los jóvenes vuelvan. Si la haces un pestiño yo tampoco volvería.

Si existe un grupo de más de 25 jóvenes habría que hacer varios talleres a la vez en días u horas distintas.

En la última sesión del taller se explica en qué va a consistir la campaña de sensibilización sobre el abuso de drogas y el papel fundamental que desempeñarán ellos en todo el proceso ya que las actuaciones que se realicen serán propuestas, organizadas y evaluadas por ellos con el acompañamiento del mediador. Se pone una fecha y lugar  de reunión en la próxima semana.

Con los asistentes a la reunión de preparación, siempre dejará de asistir alguno,  se sigue trabajando en grupo intentando descubrir las habilidades de cada uno para potenciarlas. Se empieza con una tormenta de ideas de las cuales el mediador descartará aquellas de imposible realización, explicándoles el porqué, y se comenzará a dar forma en sucesivas reuniones. Estos encuentros ya los marcarán ellos, también decidirán el lugar. El mediador insistirá en que la campaña va dirigida a jóvenes y que han de pensar qué es lo que les gustaría a ellos encontrar.

El proceso para crear el programa de actuación es muy importante ya que de ahí se pueden formar grupos estables y jóvenes interesados en seguir haciendo actividades comunitarias con el mismo grupo, por su cuenta o con organizaciones de la zona.

Y, por supuesto, todas las gestiones de espacios, hablar con el Concejal de turno y funcionarios municipales, creación de logos, patrocinadores y seguimiento por redes sociales ha de ser  hecha por ellos.

La última ocasión que tuve la oportunidad de organizar esta actividad, estos fueron los resultados:

-          28 jóvenes inscritos al taller.
-          23 jóvenes participantes en la Campaña.
-          Actividades que organizaron:

o   Campaña de información sobre el abuso de drogas.
o   Lema: “Son tus cartas, tú juegas”. (creo que mejor lema que cuantos han creado sesudos publicistas para la FAD)
o   2 Talleres dirigidos a compañeros de instituto (42 alumnos) y coordinados por ellos, con la supervisión del mediador, en donde se abordaron principalmente la presión de grupo y publicidad y medios de comunicación.
o   Una carpa informativa durante dos sábados en una plaza céntrica para informar a todas las personas que lo solicitaban,  con talleres paralelos de lo que cada uno o sus amigos sabían hacer. Se pudo ver a un joven de 16 años informando a su padre sobre los efectos de distintas sustancias.
o   Actividades en su instituto: deportivas  y cine fórum con una alta participación.

El presupuesto de todo esto: 8 h. por semana de curro del mediador durante 2 meses, seguros, fotocopias, folletos caseros  y compra de materiales, por la cantidad de 1.900,00 €. El resto de recursos necesarios fueron cedidos o patrocinados por distintas entidades: trofeos, carpas, recursos para talleres y actividades deportivas, etc…

Qué es lo que creo que se consigue:

-          Que un grupo de jóvenes pueda formar su propia opinión sobre un tema que les puede afectar directamente.
-          Que conozcan la importancia de mantener un espíritu crítico en relación a la publicidad y medios de comunicación.
-          Que unos jóvenes estén dispuestos a organizar actuaciones en beneficio de su comunidad.

Lo mejor, sin duda, serían programas estables en los centros y en los municipios sobre este y otros temas pero como eso es, hoy por hoy, ciencia ficción, nos conformaremos con estas actividades.

Si, ya sé que no he redescubierto América. Esto es sólo un ejercicio práctico sobre un tema tan manido que seguimos haciendo, en general, siempre lo mismo y creo que se pueden hacer actuaciones en prevención de las drogodependencias que pueden calar en los jóvenes, sobre todo en municipios pequeños. Sin ir más lejos, esta campaña realizada en un pueblo de 11.000 habitantes fue el tema de conversación durante dos meses, se reactivaron las actividades juveniles de organizaciones y Concejalía de Juventud y los chavales salieron muy reforzados en su autoestima. Por intentarlo, ¿qué se pierde?

PD: Gracias a un grupo de jóvenes de pueblo por demostrarme que sí quieren hacer cosas y que están deseosos de hacerlas. Y los adultos seguimos diciendo: Los jóvenes no quieren hacer nada, están apáticos. Ya, eso me decían a mí también hace 30 años.
Pd: Más información sobre el programa de educación para la participación "nueve.e" enwww.trabajarconjovenes.com

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