Actividad. Escenarios futuros

Luis González Reyes | Tiempo de actuar. Predecir el futuro es arriesgado, pero no hacerlo es una temeridad. Cada vez hay más evidencias que señalan que el futuro será radicalmente distinto a como es el presente. Las proyecciones de futuros posibles son un elemento que debe formar parte de las aulas, aunque sea solo para pensar en las capacidades que debería desarrollar nuestro alumnado para tener el máximo de posibilidades de elección en los escenarios por venir.

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Ficha técnica

Nivel: A partir de segundo ciclo de ESO.

Asignaturas: Geografía e historia, economía, ciencias aplicadas, valores éticos, historia del mundo contemporáneo, cultura científica, historia de España, ciencias de la Tierra y del medio ambiente e inglés.

Objetivos: Al final de la técnica el alumnado…
Conocerá mejor la situación de crisis múltiple en la que nos encontramos.
Habrá profundizado en la crisis climática.
Habrá profundizado en la crisis energética.
Será capaz de hacer proyecciones de futuro más complejas.

Temporalización: 4-5 sesiones.



Desarrollo de la técnica


Un posible escenario futuro

La base de la actividad es el siguiente vídeo elaborado para la cadena ABC estadounidense. Solo existe una versión subtitulada en castellano, por lo que la técnica se puede utilizar perfectamente en inglés. El vídeo combina entrevistas a personas expertas, con la narración de una historia de ficción en paralelo.

La duración total del vídeo es de 1 hora y 23 minutos, pero recomendamos cortar la visualización en el minutaje 1 hora y 14 minutos.



Tras la visualización, se abre un debate en clase con el fin de aclarar dudas y de contrastar opiniones.

Como ejercicio final, se pide al alumnado que haga una síntesis en forma de esquema de la vida de Lucy en la que se muestre como distintos cambios ambientales propiciaron cambios en su vida.

Complejizando el análisis

En el vídeo de ABC, el elemento central que dirige el futuro es el cambio climático. Vamos a sumar otro factor más: la energía. Para ello os proponemos distintos recursos audiovisuales que les podéis proponer a vuestro alumnado para profundizar en el tema:

Desmontando la energía (30 minutos por capítulo). Son especialmente adecuados el 1 y el 3.




No hay mañana (35 minutos). También se puede encontrar en inglés.



La cruda realidad (1 hora 46 minutos).




Con esta nueva información, se le pide al alumnado que, individualmente, modifique la historia de Lucy en función de los escenarios que considera más probables. Esta modificación consistirá en cambios en el esquema que había realizado en la primera parte de la técnica. Los cambios serían tanto en agentes externos, como en el devenir de su vida.

¿Realmente será así el futuro?

El siguiente paso consistirá en buscar contraargumentos a los que apuntan hacia un cambio climático desbocado y una crisis energética insalvable. Para realizar este trabajo, se pueden usar algunos de los siguientes recursos, pero también se puede invitar al alumnado a que indague por su cuenta en internet o preguntando a distintas personas.

Crisis climática. Soluciones para todos.



Soluciones a la crisis energética.



En función de esto, se lanza la cuestión al alumnado de si modificaría en algo la vida de Lucy. Tomará el último esquema que tenía y realizará modificaciones sobre él si lo considera conveniente.

Razones para la esperanza


Hay razones para pensar que en un entorno que inevitablemente será de recursos menguantes, lo que muy probablemente implicará una fuerte crisis civilizatoria, se abrirán oportunidades hasta hoy cerradas hacia sociedades más justas, democráticas y sostenibles. Se pueden trabajar a partir de este texto:

La historia está plagada de ejemplos en los que ha surgido lo improbable. Por un lado, lo improbable entendido estadísticamente (la victoria en Maratón del ejército de la ligeramente democrática Atenas frente al mucho mayor persa). Por otro, lo que el ser humano consideraba como difícil que ocurriese, pero que tenía sólidas bases por debajo (el 15-M surgió porque había condiciones sociológicas y materiales para ello, aunque no se viese venir). Y muchas de estas improbabilidades han condicionado de manera profunda el devenir social.
El ser humano es un potente agente generador y creador que es capaz de realizar grandes cosas. Además, es treméndamente plástico, adaptable. Es como una célula madre que, igual que puede convertirse en un tumor, también puede transformarse en un corazón.
A pesar de que la historia de la humanidad reciente está llena de actos brutales y de la promoción de valores bélicos y dominadores, el ser humano, incluso en los periodos más desfavorables a la cooperación y el altruismo, ha mostrado estos comportamientos. Es más, la base de la reproducción social está en esas labores de cuidados que tienen mucho más que ver con el amor que con el odio. Como poco, una parte profunda del ser humano anhela y busca la bondad y la relación armónica con el resto de la especie y del entorno.
Las crisis, además de dolor, también traen esperanza. Implican una catarsis rápida, personal y social, que puede hacer aflorar valores colectivos. Los procesos que se ven lejanos, ajenos y complicados se entienden y sienten de golpe. El cambio cobra sentido, pues el ser humano responde mejor frente a problemas cercanos y concretos que lejanos y abstractos. También provocan que las viejas formas de hacer las cosas dejen de funcionar y de tener credibilidad, y dan oportunidades a otras ideas nuevas. Así, donde crece el peligro también lo hace la oportunidad de salvación.
En la crisis civilizatoria que estamos empezando a vivir, un elemento básico de supervivencia será el trabajo en colectivo. Lo colectivo no es necesariamente emancipador (puede ser a costa de otros grupos), pero puede serlo, entre otras cosas porque requiere del desarrollo de la empatía.
El formato social al que se encamina la humanidad será de dimensión más reducida, y lo pequeño cambia más rápido y es potencialmente más democrático. Lo mismo se podría decir de sociedades con menos energía disponible y basadas en renovables. Con menos energía hay menos posibilidades de dominación de unas personas sobre otras y con fuentes renovables el acceso a esta energía será más universal, más democrático. Además, habrá más diversidad de organizaciones sociales, lo que dará oportunidad a que, al menos algunas de ellas, consigan superar las relaciones de dominación y se conviertan en referencias más fácilmente reproducibles.
El ser humano está enfrascado en una búsqueda milenaria de la armonía interna y con el entorno, de la justicia, la libertad y la igualdad, para lo que ha construido múltiples utopías. Es más, incluso en las distopías dominadoras también hay elementos que resuenan con anhelos humanos de interconexión de capacidades en forma de apoyo mutuo, como la globalización. Esta búsqueda de la armonía ha sido constante e incansable y, mediante multitud de acciones individuales, y sobre todo colectivas, ha generado cambios estructurales. Esta persecución, además de basarse en valores, también tiene una raíz profundamente práctica (es lo que permite tener mejores opciones de satisfacer las necesidades humanas) y emocional (la sociabilidad es una gran fuente de placer). Al final, la esperanza se basa en el deseo activo de gran parte de la población de vivir con dignidad.

Tras la lectura del texto, se organiza un debate en clase en el que se recojan todas las ideas trabajadas hasta este momento. En el debate se introduce la reflexión de que el futuro no está escrito, que depende de lo que hagamos y se invita a reflexionar colectivamente al grupo sobre qué podemos hacer.

En base a todo esto, se pide al alumnado que realice una última modificación de la vida de Lucy. En ese último ejercicio deberá representar cómo sería la vida de Lucy si no hacemos nada y cómo evolucionaría en el caso de que tomásemos medidas.

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