Los Núcleos de Intervención Participativa (NIP)


Los Núcleos de Intervención Participativa (NIP) tienen su precedente inmediato en los Jurados Ciudadanos, similares a la figura del Jurado en la administración de justicia, pero que difiere en aspectos sustanciales: no están reconocidos formalmente, sino que responden a la necesidad de conocer las respuestas a determinados problemas desde el ámbito ciudadano; están coordinados por un moderador independiente; su veredicto no es, por tanto, vinculante, pero sí será asumido, como parece lógico, por las instancias que promueven este proceso.
Fuente: Cimas

La primera experiencia de este tipo la llevó a cabo, en el año 1969, el profesor Peter Dienel, del Instituto de Investigación sobre Participación Ciudadana de la Universidad de Wuppertal (Alemania). Entonces, su creador, les denominó "células de planificación". Con posterioridad se desarrollaron diferentes experiencias que dieron lugar a tantos modelos como ámbitos territoriales los acogieron: Minneapolis (EE.UU.), Australia, Gran Bretaña, Japón, Israel, Suiza, España... En España se han llevado a cabo experiencias, principalmente, en el País Vasco y Cataluña, a cargo principalmente de su divulgador más conocido en nuestro país, Hans Harms.

Los NIP "...están constituidos por un grupo de 25 personas escogidas al azar, liberadas por unos días de sus obligaciones y remuneradas con fondos públicos, que participan en la discusión y resolución, dentro del tiempo disponible, de un problema determinado con la ayuda de expertos asesores y dirigidos por organizadores responsables" (DIENEL y HARMS, 2000; 83)


LA PUESTA EN PRÁCTICA.

Parece obvio mencionar que, para la puesta en marcha de un NIP, ha de existir un compromiso explícito de la administración que lo encarga en el sentido de asumir los resultados. Pero también parece obvio que una investigación, encargada para realizar una intervención, ha de tener un fuerte poder vinculante de la instancia (que no siempre es una Administración) que la contrata y con frecuencia contemplamos cómo son abundantes las que duermen, cubiertas por capas de olvido, en el así mismo olvidado "último cajón". Pero los compromisos asumidos públicamente tienen la vinculación (discúlpesenos la redundancia) de la publicidad. Por esto en procesos participativos somos partidarios de que abunde la difusión de la información, y que arranquen con los compromisos explícitos en forma de manifestación pública: en los medios de comunicación locales, en actos públicos de presentación, etc.

En la definición que se ofrece más arriba se menciona la remuneración de los participantes con fondos públicos. Esta es por tanto una de las condiciones que este método presenta, con el fin de poder "liberar" a los intervinientes de sus tareas habituales y poder dedicarse a tiempo completo a esta labor.

La puesta en escena de un NIP podemos agruparlas en tres momentos: preparación, realización y fase final o conclusiones.

Las fases de los NIP podemos sintetizarlas tomando para ello el esquema de uno de los procesos, el trazado de una carretera en el País Vasco, el eje Urbina-Maltzaga.

FASES:


(10 meses; desde el 24 de Junio de 1993)
  • Fase de buzón: en la que se recogen las propuestas de los grupos que quieran intervenir como ponentes en los trabajos, así como los nombres de los expertos que se proponen.
  • Elección de los participantes: a los que se les ofrece una compensación económica. (hasta diciembre)
  • Diseño del programa de trabajo: a partir de un borrador que se consensuará con quienes quieran participar como ponentes.
  • Creación de un núcleo piloto: que agrupa a personas de todas las zonas. ( 10 a 14 de Enero)
  • Debates de cinco días en cada uno de los núcleos participativos. (del 24 de Enero al 25 de Marzo)
  • Redacción de un informe: a partir de las propuestas de cada núcleo. El informe, elaborado por los organizadores, es contrastado por un grupo compuesto por dos personas elegidas en cada núcleo.
  • Publicación y presentación del informe elaborado por los NIP (Mayo)
( "Egin", 16 de octubre de 1993, p.15)

PUNTOS FUERTES Y DÉBILES.

- La selección de los participantes sigue la lógica distributiva (incompleta), pero cabría preguntarse si la "mano oculta" del azar es más segura que la intencionalidad a la hora de elegir a los integrantes de los NIP. ¿Por qué la elección aleatoria?.

- uno de los argumentos es que "evita la problemática que presenta el decidir la composición adecuada de grupos susceptibles de buscar soluciones a los problemas" (DIENEL y HARMS, 2000; 95). Sin embargo (y a pesar de la posterior revisión de los seleccionados para descartar a los que tengan intereses en el problema a resolver), los vecinos tienen opinión, pertenecen a grupos más o menos ideologizados y forman parte de sectores interesados. Para evitar esto podría seleccionarse a ciudadanos de un territorio suficientemente alejado como para diluir estos intereses. Pero esto traería otros problemas.

- La lógica distributiva la hemos apostillado de "incompleta" porque la muestra seleccionada no se hace con criterios de representación estadística, sino que tiene un tamaño condicionado por los recursos económicos con que cuenta el proyecto. Lo mismo puede pasar en el diseño de una encuesta estadística, pero aquí se calcula (y por tanto se conoce y explícita) el error estadístico a que están sujetos sus resultados. 

- Otra perspectiva (estructural) propondría la definición de los múltiples grupos de interés (en vez de las diferentes categorías poblacionales) y el análisis de las redes que los relacionan, eligiendo a continuación los representantes entre los diferentes elementos de las distintas redes. ¿Más complicado o más complejo?

- No se puede negar el efecto instrumental de este método de selección: nos referimos en concreto a la garantía de imparcialidad, de igualdad de oportunidades, que se le asigna en nuestro esquema cultural al azar, a la suerte, a la "mano inocente". Naturalmente, la igualdad de oportunidades será diferente y dependerá de las variables y de las categorías de éstas mediante las que "comprendamos" y "construyamos" la comunidad.

- Ya hemos mencionado el poder indirectamente vinculante que tiene la difusión entre los ciudadanos de la puesta en marcha de los NIP. Así lo constatan sus impulsores por los resultados obtenidos en la práctica: ningún dictamen se ha rechazado en conjunto ni se ha llevado a cabo actuaciones que contradigan de manera sustancial los resultados de los informes de estos jurados.

- El tipo de problemas para los que está indicada la aplicación de los NIP está sin acotar. Sin embargo, en los problemas territorialmente localizados y que exigen opciones concretas (el caso de las opciones del trazado de una carretera), parecen más adecuados, mientras que en otros, territorialmente más difusos, pueden mostrar debilidad. De la misma forma, los problemas que han sido objeto de un amplio debate social y que han polarizado las opiniones de los ciudadanos, parecen más difíciles de afrontar por los NIP, dado que ya se llega a los núcleos con una opinión formada y, si nos atenemos a los resultados de algún test de control "ex - post" (FONT,?; 33), dos de cada tres participantes que llegaban con una opinión previamente formada a los núcleos no la habían cambiado. Consideramos que, a pesar de este resultado, lo importante no es que a la gente se la pueda con-vencer, sino que se propicie la toma de acuerdos, que se halle el espacio común entre las diferentes posiciones presentes. A la vista de los resultados, esto es lo que logran los NIP.

- Un elemento que se menciona como disuasorio es el coste económico del proceso (FONT, ?; 34). Pero la realidad relativiza este argumento. Tras el alto coste de todo tipo que supuso la realización del la autovía de Leizarán, los NIP fueron aplicados en el País Vasco para la toma participada de decisiones respecto a varias obras públicas y equipamientos. Es posible que se tenga que comenzar a valorar los efectos de la participación ciudadana en términos económicos, para apreciar otro más de sus valores, pero en este caso así parece.

- El alto grado de satisfacción de los participantes en los núcleos pone de manifiesto varias cosas: la gente no tiene un supuesto alto grado de anomia que le incapacite para la participación, la participación se establece en términos concretos y no abstractos; no olvidemos que los participantes son una muestra de la población, por tanto es un proceso limitado; el grado de satisfacción de los vecinos estaba definido "por haberse sentido útiles e importantes" y el de los políticos "por haberse sentido comprendidos" (FONT, ?;35). 

Tal vez esto es una muestra de la falta de espacios para el desarrollo de una democracia deliberativa y participativa. Añadamos también la faceta de los NIP como instrumento de educación democrática de los ciudadanos.

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