No se puede pensar en nada

-¿Qué piensas?

-En nada

-No se puede pensar en nada, eso me dices tú a mí

(Silencio)




-No sé… quién coño me mandaría a mí meterme en La Confianza, estudiar Económicas y perder la juventud y la vista en unos libros que no sirven para nada... Llevo 42 años pensando que lo que vivía no era importante porque era como… como provisional, como si estuviera esperando destino. Yo creía que iba hacia una vida maravillosa, y mientras estaba en la cola esperando, pues trabajaba y estudiaba como un negro porque tenía que ser así… porque más adelante iba a llegar mi vida, mi verdadera vida. ¿Y sabes qué pasa? Pues que ya ha llegado.

-Y va y no te gusta

-Y va y no me gusta... ¿Qué me espera, ocupar el puesto de don Enrique?, para él, para toda la vida... ¿Casar a los niños? tampoco, porque para entonces no se va a casar nadie... Total tú y yo solos, vegetando todos los fines de semana en esa mierda de chalet,.. Todos los puentes, todas las vacaciones de Semana Santa, arreglando la calefacción, cortando el césped, limpiando la piscina…”

-¿Qué piscina?

-Pues la que terminaremos poniendo... (Silencio) Y un día te mueres… Y se te queda esa carita de gilipollas, y en el último momento te dices… Vamos, vamos, vamos… Porque es que te han llevado al huerto toda la vida… y nunca has hecho lo que tú querías: estudia, trabaja, échate novia, cásate, cómprate un piso, un chalet, un coche…Y trabaja como un burro para pagar las letras, el colegio de los niños, el friega-platos, la cortadora de césped…Y te das cuenta que has vivido para SEAT, para Banús, para Philips, para Zanussi, para el Corte Inglés… para Seguros La Confianza y su puta madre.

Diálogo de la película "Las Verdes Praderas" (1979) guión y dirección José Luis Garci.

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