8 de gener de 2017

Nueva ley de ordenamiento urbano: se reservarán lugares especiales para los amores a primera vista y los infartos

Alba Rico. Siguiendo el ejemplo de los “puntos para fumadores”, que tanto han contribuido a mejorar el ambiente, la Comunidad de Madrid ha establecido una nueva normativa destinada a regular el uso de los espacios públicos. Esperanza Aguirre ha explicado el alcance de la nueva ley.

“ Antes uno podía enamorarse en cualquier sitio”, ha dicho a los periodistas, “lo que podía alterar los instrumentos de vuelo de un avión, la composición de los alimentos de un restaurante o la buena marcha de un negocio”. “A partir de mañana”, ha añadido, “los amores a primera vista y los flechazos amorosos se concentrarán en lugares especiales o “puntos irracionales”; sólo allí estarán permitidos los milagros y el azar”. Gracias a esta medida los futuros esposos nunca olvidarán el lugar donde se enamoraron por casualidad.


Asimismo la nueva normativa establece en las carreteras “zonas de accidentes” a las que los automovilistas tendrán que ir a chocar y matarse, y también “áreas de infarto” en cines y centros comerciales para que a los madrileños les falle el corazón como es debido. De este modo no sólo se ahorrarán molestias visuales -y morales- a los sanos sino que se podrá prestar una atención más rápida a los accidentados y enfermos. La nueva ley reserva también lugares especiales para los que quieran tropezar, contraer la gripe o recibir el impacto de un rayo.

Aquellos que acometan estos actos fuera de los espacios reservados o los que se confundan de área (y tomen, por ejemplo, un enamoramiento por un infarto, un accidente o un tropiezo) serán multados y, en caso de reincidencia, encarcelados.

“ Las zonas especiales”, ha concluido Esperanza Aguirre, “serán gestionadas por empresas privadas que cobrarán a los usuarios. Así el resto de la ciudad podrá ser usado libremente para la especulación y los negocios”.

Nota: si en algun moment hem optat per l'ús del masculí genèric, ho fem de molt mala gana, per no afegir pesadesa a les entrades, però sense que això suposi en cap cas que acata aquesta negació quotidiana de la presència de les dones en l'esdevenir del món.