20 de juliol de 2016

La FIM anula de nuevo los resultados. Por quinta vez es devuelto a la vida

Alba Rico. Reunidos ayer en Bruselas, los miembros de la FIM (Federación Internacional Mortálica) decidieron por unanimidad anular los resultados y devolver a la vida a François Guillon, trabajador de France Telecom. Guillon apareció muerto el pasado miércoles con restos de barbitúricos y alcohol en el cuerpo. “El dopaje está prohibido”, ha declarado Robert Graves, portavoz del FIM. “Da ventaja sobre los compañeros, igualmente desesperados, y constituye un fraude a la empresa”. François Guillon deberá reincorporarse inmediatamente a su puesto de trabajo y pagar una multa de 3.000 euros por morirse ilegalmente.


Es la quinta vez que François Guillon fracasa en morirse. En 1997, albañil en Lyon, cayó del andamio y se reventó la cabeza, pero la FIM consideró que había muerto en horario de trabajo, antes de encofrar todas las vigas del edificio, y lo resucitó tres días más tarde.

En febrero del año 2000 Guillon fue atropellado por un camión y esta vez la FIM sentenció que se trataba de un pretexto para no pagar los impuestos. Asimismo en octubre de 2007 y marzo de 2009, sus dos nuevas muertes fueron revisadas y anuladas. En la última ocasión, la decisión se demoró 100 días, ante la duda de si las causas de su defunción habían sido o no naturales. La posibilidad de que hubiera muerto por una intoxicación alimentaria y la familia se querellase contra la cadena McDonalds recomendó su resurrección.

“ Han sido los mejores 100 días de mi vida”, declaró Guillon al reincorporarse, una vez más, a su puesto de trabajo.

En la misma reunión, el comité penalizador de la FIM decidió declarar enteramente deportiva y legal la muerte de Carlo Giuliani, militante antiglobalizador baleado en Génova en el año 2001. En un comunicado, felicita al joven por su valiente, limpia y meritoria victoria sobre la vida y agradece a la policía su colaboración.

Nota: si en algun moment hem optat per l'ús del masculí genèric, ho fem de molt mala gana, per no afegir pesadesa a les entrades, però sense que això suposi en cap cas que acata aquesta negació quotidiana de la presència de les dones en l'esdevenir del món.