5 de juny de 2016

Nuevo catálogo de Derechos Humanos

Santiago Alba Rico | Rebelión. 

En la primera sesión oficial tras su reconstitución, la ONU aprobó ayer el nuevo catálogo de Derechos Humanos que inspirará las legislaciones nacionales y las relaciones internacionales. “Se trata de un texto brillante muy ajustado a la nueva realidad global”, ha declarado Rum Ti, el flamante secretario general.


Entre los artículos incorporados a la declaración, Rum Ti recuerda la importancia de los numero 17, 21 y 23, destinados a garantizar la salvaguarda de la identidad cultural de los humanos. El 17 reconoce el derecho inalienable de los seres humanos a “mantener la característica postura erecta, así como a usar las manos con entera libertad tres veces al mes”. El artículo 21, el más polémico de todos, acuerda a los humanos el derecho a “reservarse para su uso personal uno de cada tres hijos, del que ni autoridades ni ciudadanos podrán apoderarse salvo en caso de emergencia nacional”. Algunos delegados propusieron que el número se redujera a un hijo de cada cuatro y otros que el artículo sólo se aplicase a las hembras, pero la asamblea asumió finalmente esta solución de consenso que refleja también el espíritu del nuevo orden internacional.

Por último, el artículo 23 asegura a los seres humanos el derecho a “elegir para ellos mismos y para sus hijos, entre la variedad que ofrezca a la sazón el mercado, los instrumentos de su muerte; así como, en el marco de sus tradiciones locales, los vestidos con los que acudirán al sacrificio y las canciones con las que se despedirán de su especie”.

Todos estos artículos se desprenden del principio fundamental consagrado en el dintel de la Nueva Declaración: “todos los seres humanos nacen y permanecen iguales a los ojos de las Ratas, que no harán ninguna distinción entre ellos”.

“Los trataremos a todos de la misma manera”, declaró solemnemente Rum Ti en la clausura de la Asamblea.

Nota: si en algun moment hem optat per l'ús del masculí genèric, ho fem de molt mala gana, per no afegir pesadesa a les entrades, però sense que això suposi en cap cas que acata aquesta negació quotidiana de la presència de les dones en l'esdevenir del món.