Una comuna de 'hackers' en Lanzarote desafía al sistema emulando a Allende

El impulsor de la comuna cree que hay que recuperar el componente político de la tecnologíaCyberHippieTotalism se autodefine como un proyecto para los que creen que ser 'hacker' es una forma de vida a tiempo completo y no una profesión que se reduce a eventos concretos. Su impulsor desea cambiar el sistema construyendo uno nuevo, desde cero, en medio del desierto. Se trata de demostrar que naturaleza y tecnología no son enemigos; de vivir, trabajar y compartirlo todo en un campamento (eso sí, con algo de dinero de por medio).

@LuciaElAsri | HojadeRouter

Los años de armonía, paz y sobredosis de amor murieron un día de 1969. Entre humo, alcohol y canciones de los Rolling, la era 'hippie' se despedía de años de color y dejaba un vacío entre aquellos que pensaban que era posible vivir de otra manera, en libertad, ajenos al sistema. Hoy algunos sueñan con recuperar la esencia de ese movimiento, con 'hackear' ese sistema y comenzar de cero.
Esa idea es la que motiva a David Potocnik y su CyberHippieTotalismuna comuna que en 2011 encontró su hueco en  Mala, un pequeño pueblo de Lanzarote, y que quiere rescatar la filosofía 'hippie' de la mano de la tecnología, "de la que ellos carecían" en su momento, explica a HojadeRouter.com. Lo define como un espacio "limpio y ordenado" para la contracultura, donde especialmente 'hackers', aunque también teóricos de la tecnología, artistas de vanguardia y 'startups', pueden vivir y trabajar aislados del "mundo real".
El objetivo de Potocnik es crear un lugar que se convierta, por sí mismo, en un proyecto común. Un lugar para los apasionados de la seguridad informática y la tecnología que fomente la creatividad y permita vivir en un "hábitat libre" sin controles externos. Un lugar donde "cualquiera debería poder hacer, en la medida de lo posible, lo que quiera" y se puedan borrar las divisiones "artificiales" entre trabajo, tiempo libre, amigos y familia.
Hasta hace un año su refugio era una casa alquilada de 100m2, donde convivían y compartían cama de forma improvisada entre cinco y quince personas, con vistas al mar, laboratorios y lugares específicos para desarrollar 'software', experimentar con la electrónica y hasta manipular cultivos de alimentos. Ahora el espacio, por el que han pasado alrededor de cien personas en todo este tiempo, mantiene su línea de trabajo pero ha evolucionado para convertirse en un campamento, con tiendas de campaña al aire libre, que se levanta entre los meses de octubre y junio.
Cansado de alquileres, la intención es comprar un terreno propio, en medio del desierto canario, para experimentar con la arquitectura y distanciarse lo máximo posible del sistema.
Desarrollan 'software', experimentan con la electrónica y manipulan cultivos
"Pensamos que era una buena idea pasar el invierno 'hackeando' y nadando en el océano a 20ºC". A diferencia de los habituales lugares de encuentro para estos profesionales, en los que la gente va y viene para participar en actividades limitadas a un corto periodo de tiempo, CyberHippieTotalism se basa en no desconectar, en trabajar, dormir, comer, limpiar e investigar en grupo de forma continua. La idea es ser un 'hacker' a tiempo completo y estar en permanente contacto con otros profesionales interesados en lo mismo.
Eso sí, quienes pasan por aquí deben contribuir a crear el espacio desde cero, ayudar al mantenimiento de la comuna, compartir, instalar todas las infraestructuras necesarias para vivir (agua, luz sistema de energías renovables, internet, circuitos inteligentes...) y repararlos cuando se averían. Explica Potocnik que lo mejor de vivir y trabajar en medio de la nada es que "todo está incompleto" desde el punto de vista de la investigación y del desarrollo. "Hablo de abstracciones, de crear modelos teóricos, 'software', de leer libros y ponernos en contacto con otros grupos para integrar también sus ideas a nuestro modelo. De la misma forma que los 'hippies' no eran estables, nosotros tampoco lo somos (de momento)".
Potocnik cree que el sistema actual ya no sirve porque hemos consumido en exceso nuestros recursos. "El capitalismo da a la gente un medio de supervivencia a cambio de trabajo" y les obliga a emplear la mayor parte de su tiempo en contribuir a esa supervivencia y convertirla en una forma de vida. "En una sociedad donde las máquinas están haciendo la mayor parte de ese trabajo, esto no seguirá funcionando: el desempleo es una lógica consecuencia de ello".
Por eso está seguro de que su proyecto contribuirá a configurar una nueva forma de economía en torno a nuevos valores y comportamientos, pero para ello es necesario buscar una alternativa que pretende inspirar en el proyecto Cybersyn que el socialista Salvador Allende quiso para Chile en la década de los 70.
Cybersyn se planteaba como una forma de superar las limitaciones de la planificación económica socialista. Organizando la producción por sectores, se procuraba que los obreros de cada ramo estuvieran directamente implicados en la toma de decisiones (de forma autónoma) pero a la vez se conectaran con los empleados de los demás sectores mediante una red de comunicación nacional que debería suplir a la ley capitalista de la oferta y la demanda.
Por otro lado, Potocnik considera que ha llegado la hora de luchar contra la idea que muchos tienen del 'hacker' como un ciberdelincuente, pero también contra el concepto que han creado las propias comunidades de expertos en seguridad informática, que hacen ver a este profesional como alguien que simplemente "juega con la tecnología". "Esto es lo peor de todo, ya que se pierde por completo el componente político de la tecnología y el 'hacking' es una actividad politica", argumenta.
Para que su proyecto tenga éxito y pueda poner rumbo hacia el siguiente objetivo (comprar un terreno propio), CyberHippieTotalism necesita donaciones por valor de 30.000 euros. Después, como ha sucedido hasta el momento, otros apasionados de la tecnología (por 400 euros al mes, todo incluido) podrán disfrutar de un ecosistema tan peculiar como el que ofrece Potocnik en Lanzarote.
Aunque existen "laboratorios" similares en Londres, Berlín, Dublín o París, afirma que el canario ofrece algo que los demás no tienen: calidad de vida y el mejor lugar para demostrar que tecnología y naturaleza no tienen por qué ser antagonistas.
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Las imágenes que aparecen en este artículo son propiedad de David Potocnik

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