La Animación Sociocultural es Política

Un artículo de Noelia Valero (Licenciada en Psicología) y Raül Camacho (Educador Social y Técnico en Animación Sociocultural) en Auca.
“… y si la democracia no se enseña con paciencia y dedicación y no se aprende en la práctica cotidiana, sus grandes principios quedan en el vacío o sirven como pantalla a la corrupción y la demagogia.” Antonio Muñoz Molina en “Todo lo que era sólido”

El itinerario personal que propició la decisión por la que cada una de nosotras elegimos nuestros respectivos estudios (TASOC y Psicología), fue, posiblemente, muy distinto. Pero una motivación compartida y esencial nos determinó a ambas hacia ellos: la necesidad que sentíamos de “trabajar con gente”. Contacto humano, tocar personas… Y el azar (o destino o suerte o…) nos llevó, con el tiempo, a formar un equipo de trabajo – área de Juventud de un ayuntamiento de los alrededores de València Ciudad – dónde ese concepto adquiere su máxima expresión (aunque en ese instante no lo supiéramos). El tiempo nos dio la razón: fue una certera elección. Y, aún más, la Animación Sociocultural (ASC) nos ha enseñado, a cada una a su manera, que el verdadero significado del “trabajar con gente”,  no es ni más ni menos que el de facilitar la participación directa de las personas en la búsqueda de respuestas a sus necesidades sociales, personales, culturales, comunitarias y/o educativas. La ASC y, con ella, la persona que a ella se dedica (el animador y la animadora), se convierte en una forma de mirar y acompañar al principal protagonista de esta historia que es la comunidad, el colectivo, el grupo… De mirar y acompañar porqué la ASC aspira a eso que llamamos empoderar a las personas, desde la proximidad, el dinamismo, el “enredo” con los otros y las otras. La ASC existe al “trabajar con gente” para después dejar de existir en pro de la comunidad finalmente empoderada, capaz de hacer frente a las necesidades personales, sociales y culturales. Y la ASC se convierte en esencia en lo que verdaderamente ha perseguido la política, el preocuparse por los asuntos públicos y de ciudadanía. En definitiva, la política pretende dar respuesta al ordenamiento de las ciudades y las comunidades. Decimos “verdaderamente” porque somos de las personas que reivindican la política frente a intereses particulares, de las que consideran que la política es el instrumento que las clases populares/trabajadoras, tenemos para asegurar un sistema basado en derechos – también en deberes – y no en obligaciones marcadas desde un nada democrático mercado y sistema financiero.  Hemos ido comprobando, con el paso de los años y a través de la experiencia del trabajo desde la ASC en las políticas locales de participación juvenil y ciudadana, que la ASC comparte objetivos con la política, la de verdad, cuando se posiciona al lado de la gente en la construcción del futuro, generando respuestas colectivas y, lo que es más importante, ejerciendo la democracia en todos sus momentos. Aspectos fundamentales de la ASC como son la democracia cultural, el trabajo en equipo, lo colectivo frente a lo individual, la educación en valores y ciudadana, la transformación y justicia social o el desarrollo comunitario, son argumentos suficientes para verificar la promoción que esta hace de la democracia y las libertades.
Por tanto, qué mejor instrumento práctico y activo para la política que la ASC. Un instrumento que nos hará de nuevo creer en la política como mecanismo de cambio y progreso para avanzar. Una política no sólo hecha por políticos o instituciones, si no una política de abajo a arriba. Marquemos, desde la ciudadanía activa y participativa, desde las asociaciones y entidades sociales, el camino. Seamos responsables de nuestro presente y futuro. Formémonos. Y, siendo así, no nos cabe la menor duda de que la Animación Sociocultural se convertirá en nuestra mejor aliada.

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