Liderazgo educativo vs. Gestión educativa

En su afán por mantenerse atrasada y muy por detrás de las tendencias organizacionales, laborales, económicas y sociales del momento, una parte de la educación formal sigue empeñada en parapetarse en su mentalidad industrial, de la cual su mayor exponente es la obsesión por la estandarización de los procesos educativos. Esta estandarización, que se percibe en ciertos círculos de dinosaurios educativos como garante de una “educación de calidad” y otras frases huecas y vacías de sentido similares, se presenta a sí misma como moderna, actual y, no sería la primera vez que lo he escuchado de algún autodenominado “experto educativo”, incluso como innovadora. ¿Acaso “innovar” en educación significa aspirar a un modelo organizacional propio de la primera mitad del siglo XX? Desde luego que no.
Desarrollo organizacional
Raúl González García | @conektio en Conektio

RACIONALIDAD BUROCRÁTICA VS. INNOVACIÓN EDUCATIVA

   No me malinterpreten, vamos por partes. La estandarización de procesos no sólo no está mal, sino que además es necesaria. No conozco ninguna organización que no tenga procesos estandarizados, por muy flexible, creativa y horizontal que sea. Una cosa es la burocracia necesaria para llevar a cabo cualquier forma de organización con eficacia y eficiencia, y otra que caigamos en las disfunciones propias de un sistema burocrático rígido: resistencia al cambio, jerarquización rígida de las decisiones, exceso de control, imposición de rutinas y procedimientos por encima de la dinamica grupal y psicosocial que conlleva un proceso de aprendizaje.  En fin, todo que las organizaciones flexibles e innovadoras ya saben desde hace mucho que bloquea la innovación, la adaptación al cambio o la búsqueda de nuevas formas de aportar valor a los nuevos perfiles de los clientes, en este caso alumnos.   
Si la educación actual se está ahogando en un mar de cambios sociales, tecnológicos y laborales que no alcanza a digerir, la obsesión por la estandarización de procesos no es el chaleco salvavidas que muchos piensan, sino la piedra que la está hundiendo cada día más y la impide moverse para aprender a nadar como se tiene que aprender todo hoy: sobre la marcha. La educación tiene que transformarse para adaptarse a las nuevas necesidades sociales, laborales y tecnológicas, pero la estandarización rígida de procesos tiene secuestrado ese cambio. 

EMPODERAR A LOS PROFESORES

   Mientras muchos centros educativos, en su persecución de la “calidad” y las estandarización aspiran a convertirse en la organización racional de  la primera mitad del siglo XX, las organizaciones que aprenden, innovan y se adaptan al cambio se vuelven cada vez menos dependientes de los procesos, para convertirse en organizaciones más flexibles, emocionales, con trabajadores empoderados que toman decisiones por sí mismos, orientadas a resultados y al cliente y no tanto a procesos. Organizaciones propias de una economía de servicios, de la creatividad y del conocimiento, como la actual, en las que la colaboración y la comunicación humanas son muchas veces tan o más importantes que los procesos.
Burocracia educativa
   Los  centros educativos organizacionalmente obsoletos encorsetan a los profesores, a los alumnos y al proceso de aprendizaje en la cárcel de los procesos fuertemente estandarizados, mientras que las organizaciones del siglo XXI han abandonado la antigua visión de los Recursos Humanos como mera gestión de personal y la han sustituido por la Gestión del Talento, en la que el talento humano está por encima de las características y funciones de un puesto para así aportar más valor a la organización. ¿Cuántas décadas tendrá que pasar en la educación para que empecemos a hablar de Gestión del Talento? ¿Por qué nuestro sector es tan estático y resistente al cambio, cuando paradógicamente deberíamos ser las organizaciones que más aprenden y se adaptan rápidamente al cambio?
Innovación educativa
   Los profesores tienen que tener espacio para encontrar la forma de aportar valor a sus alumnos más allá de procesos estandarizados, rígidos y uniformes. Para transformar la educación y adaptarla a las necesidades de los alumnos, hay que empoderar a los profesores por encima de los procesos burocráticos de control de la calidad. Para que este empoderamiento sea posible, tiene que haber un liderazgo educativo que genere espacios de participación, transformación e innovación. Pero aquí topamos con el problema de base: en muchos centros educativos no hay liderazgo, sólo mera gestión

LIDERAZGO EDUCATIVO VS. GESTIÓN EDUCATIVA 

   Liderazgo y gestión son dos cosas diferentes en una organización. Las dos son completamente necesarias e igualmente importantes. Pero en el ámbito educativo se peca de darle mucho peso a la gestión, y al liderazgo poco o ninguno. Esto no es, ni mucho menos, igual en todos los centros o en todos los sistemas educativos. En Escandinavia, donde los equipos directivos tienen mucho poder decisión (se los ha empoderado), éstos no solo se dedican a implementar y evaluar procesos diseñados por otros desde arriba, sino que tienen el rol de liderar sus organizaciones educativas con mucha autonomía, como algo completamente diferente a gestionarlas. En el sistema educativo de EEUU se contemplan las dos figuras, la de líder y la de gestor, con dos roles diferentes, con funciones y objetivos completamente diferentes. 
   Podemos ver las diferencias entre un gestor y un líder en el ámbito educativo en el siguiente esquema:
Liderazgo educativo
   Quiero insistir en algo: los dos roles son muy importantes. No se trata de sustituir uno por el otro o de subordinar uno a otro. Se trata de entender que son dos roles con funciones completamente diferentes en una organización educativa, y darle a cada uno su espacio. Esta combinación adoptará diferentes formas en cada centro, dependiendo de su realidad y sus necesidades. Lo ideal es un equipo directivo que combine competencias de gestión y liderazgo
Gestión educativa
Ejercicio de agudeza visual: encuentra las 15 diferencias entre los dos modelos de liderazgo educativo que se muestra en estas dos imágenes . 
Liderazgo compartido
   En una época de transformación, cambio e incertidumbre educativa como la actual, en la que las nuevas herramientas digitales, las nuevas competencias laborales y las nuevas realidades sociales están dejando completamente obsoleta a educación formal tradicional, hacen falta algo más que gestores educativos que se enfoquen a la administración de recursos, organización de horarios y seguimiento de procesos. Necesitamos líderes educativos, que generen una visión compartida del cambio educativo en sus organizaciones, que involucren y entusiasmen a todos los actores en ese cambio, que sepan crear canales de comunicación organizacional multidireccionales y que motiven a profesores y alumnos en el rediseño de las experiencias de aprendizaje, por poner algunos ejemplos. Sin liderazgo educativo que genere espacios para la experimentación, la innovación, el cambio y la creatividad, la educación seguirá secuestrada por la gestión educativa, implementando métodos industriales propios del siglo XX. El liderazgo es la clave para transformar las fábricas que siguen siendo nuestras escuelas en las comunidades de aprendizaje que nos está pidiendo a gritos el siglo XXI

CONCLUSIONES

   Mientras las organizaciones más exitosas exploran nuevas formas de colaborar y aportar más valor a sus clientes, empoderando a los trabajadores y rediseñando los procesos de consumo del servicio para adaptarlo a los beneficiarios del mismo, la escuela sigue siendo el único ámbito en el que el beneficiario del servicio tiene que adaptarse a los procesosrígidos, cerrados, homogéneos y uniformizantes que han diseñado otras personas ajenas completamente al aula donde supuestamente se va a llevar a cabo el ritual del aprendizaje. 
   El cambio exige profesores formados y empoderados para adaptar el aprendizaje a la realidad única de cada grupo y persona, con un mestizaje metodológico y evaluativo propio de la era Google, Twitter y YouTube (algunas de las herramientas de aprendizaje más eficaces que ha habido en la historia de la humanidad, y cuyo potencial se pierde por completo si su uso no se basa en el juego, la exploración y la curiosidad genuina y espontánea del alumno). Todo lo demás, seguirá siendo mero simulacro, con centros educativos que prohíben el uso del teléfono móvil en la era de la conectividad y sistemas educativos que en el discurso exigen a los profesores trabajar por compentencias, y en la práctica les obligan a evaluar mediante exámenes tradicionales de tipo teórico, desechando el enfoque por competencias e incluso castigandolo por salir de los criterios supuestamente objetivos y neutrales de la evaluación tradicional. 
   La clave para pasar de una educación  basada en procesos a una orientada a personas es el liderazgo educativo, un liderazgo de tipo colaborativo, horizontal, flexible,  basado en la comunicación efectiva y orientado al cambio. Un  liderazgo capaz de involucrar a los actores educativos en comunidades de aprendizaje flexibles y abier tas al cambioy la innovación. 

BIBLIOGRAFÍA

Álvarez Fernández, M. (2010). Liderazgo compartido. Buenas prácticas de dirección escolar. Gestión. 
Leithwood, K, Mascall, B & Strauss, T. (2008).  Distributed leadership according to the evidence. Taylor & Francis.
Meister, J. & Willyerd, K. (2010). The 2020 workplace. HarperCollins.

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