Educación no formal: ¡aprende en el tiempo libre!

Campamentos | Tiching¿Qué hacer cuando los más pequeños tienen vacaciones? Una pregunta que muchas familias se hacen cada año, y que en ocasiones se convierten en una preocupación, especialmente cuando padres y madres no tienen tanto tiempo libre como los más pequeños…

Los campamentos y las asociaciones de ocio y tiempo libre son una genial opción en estos casos. Las ventajas de este tipo de educación vienen dadas, sobre todo, por la interacción entre iguales que tiene lugar, y que se produce en un entorno más relajado y flexible que el colegio, y también alejado de la sobreprotección que pueden a menudo representar las familias. En este ambiente, niños y jóvenes tienen más capacidad de decisión y organización, y aprenden a conocerse a sí mismos y a desarrollarse como individuos.
Por ello, lo mejor es que estas actividades no se entiendan únicamente como una solución al problema de qué hacer con los más pequeños cuando los adultos no tienen tiempo libre y ellos sí, sino como un espacio necesario para crecer y aprender conceptos que difícilmente podrán adquirir de otra forma.
¿Dónde tiene lugar la educación no formal?
Este tipo de educación se realiza fuera del sistema educativo reglado y del ámbito de la escolaridad obligatoria. Sin embargo, la intencionalidad educativa y la planificación de las actividades con unos objetivos educativos muy sólidos también están presentes. Algunos ejemplos de este tipo de actividades son las granja escuelas, las actividades extraescolares, los campamentos, las escuelas de verano…
Lo que todas ellas tienen en común, y que las diferencia principalmente de la educación formal, es su metodología; caracterizada por ser activa, dinámica, participativa y aplicar los valores de forma transversal. ¡Es una genial manera de aprender mientras lo pasan en grande!
¿Qué aportan estas actividades a los más pequeños?
La base de la educación no formal es mucho más que adquirir conocimientos, lo que aporta son experiencias. Momentos únicos que los más pequeños recordarán a lo largo de sus vidas, amigos especiales e infinidad de juegos que quedarán grabados en sus memorias. Y es que las ventajas que este tipo de actividades nos ofrecen son innumerables:
  • Trabajar en equipoSi algo caracteriza este tipo de propuestas es que se realizan en grupo, y ciertos valores colectivos adquieren mayor importancia que en otros contextos. Así, la cooperación, la solidaridad o la tolerancia se aprenden con la práctica.
  • Aprender a ser independiente: Quizá en casa nunca han lavado su propia ropa, ni les ha tocado limpiar el baño aún…¡un campamento es el mejor momento para hacerlo! Entre juegos y amigos, adquieren responsabilidades y aprenden a resolver sus propios problemas casi sin darse cuenta.
  • Desarrollarse espiritual y personalmente: Desenvolverse en un ambiente diferente al que están acostumbrados, hace que los más pequeños se conozcan mejor a sí mismos y aprendan a mejorar sus diferentes destrezas.
  • Contactar con la naturaleza: Un campamento es una oportunidad única de pasar las vacaciones realizando una actividad auténtica y llena de aventura, a la vez que aprenden importantes aspectos del medio ambiente y sus ecosistemas.
  • Potenciar la imaginación y la creatividad: Las actividades que se realizan en este tipo de espacios son la manera ideal de perder la vergüenza y sacar un montón de buenas ideas de las mentes creativas de los más pequeños. Sin parar de bailar, cantar, crear…¡la imaginación se dispara!
En definitiva, permitir a los más pequeños que vivan este tipo de experiencias, en la naturaleza y lejos de un ambiente familiar, es fundamental para que aprendan a desenvolverse de una forma más autónoma y responsable.

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