Comparando Sistemas de Participación

Por Tomás R. Villasante en Apuntes para la participasión
“En mi opinión, toda democracia tiene dentro de sí un elemento oligárquico. No es cierto que el conjunto del pueblo es activo y participa en el proceso político… En cualquier parte, por encima de ese 5 por ciento, existe pues un pequeño y restringido círculo que controla el acceso al poder.”    R. Dahrendorf, 2002

Este tipo de argumentos  son el punto de partida para la crítica a los sistemas de representación electoral vigentes, basados en la delegación del voto y en una posibilidad de control cada cuatro años  de los gestores en quienes se confió la elección. Para completar (o en algunos casos sustituir) este tipo de democracias que conocemos, es por lo que se han lanzado en el mundo varias formas de otras democracias, llamadas participativas, de base, radicales, alternativas, etc. Para no extenderme en este texto, se pueden ver referencias de autores y enfoque críticos en la bibliografía del final.
En  América Latina desde el 1989 los Presupuestos Participativos, desde Porto Alegre se han ido extendiendo por todo el mundo, no solo por Europa o Africa sino hasta China, etc. Las distintas formas de Planes Comunitarios, Agendas Locales 21, Planificaciones Integrales, etc. han dado un gran impulso a las planificaciones participativas (y no solo en España). En Kerala, la Campaña de Planificación Descentralizada desde 1996 ha sido un referente fundamental para todo el mundo de habla inglesa. Y más recientemente la irrupción de los movimientos indignados en todo el mundo y las referencias a las ciber-democracias no han hecho más que crecer. Vamos a ver algunas de las preguntas y líneas de acción que se están poniendo en marcha para este siglo.
En todo el mundo se abre un nuevo período
El ejemplo de nuestros Ayuntamientos puede servirnos de referencia para comparar. Se trata de una democracia electoral que se puede controlar cada cierto tiempo, pero el resultado es una muy mala imagen de los políticos y de su gestión (es el tercer problema que más preocupa a los encuestados en nuestro país) a pesar de hacer Reglamentos de Participación, y recoger por internet sugerencias. Para superar esto se proponen Presupuestos Participativos y Planes Comunitarios, por ejemplo, que recojan mejor las “iniciativas de base”, que la gente pueda proponer y se la tenga en cuenta de manera vinculante en alguna parte del presupuesto público. En Kerala (India), con 32 millones de habitantes, esto se viene haciendo tanto si gobierna un partido como otro, por lo que no solo se está hablando de experiencias locales. Y en otras partes del mundo también se han iniciado formas de participación de base, con métodos similares y vinculantes.
Pero lo más innovador es el 15 M, o sea que “indignados” con la actual situación han propuesto esa “democracia real” que aún está sin definir ni experimentar, pero que ya indica que esta que tenemos, no “real”, sino que es más bien una “dictadura de los mercados”. Esta es una idea-fuerza que puede ser el arranque de un nuevo proceso, más allá de la transición del franquismo al sistema electoral vigente. ¿Quizás un proceso instituyente nuevo como se propone desde estos movimientos? ¿Las nuevas pantallas tecnológicas pueden contribuir a ir más allá de las formas cara a cara de proponer, debatir, y tomar decisiones? Parece que hasta ahora no basta con asambleas y con internet, sino que esa Idea-fuerza de una democracia más real vaya tomando cuerpo y experiencias.
En todas las propuestas democráticas participativas casi siempre se parte de las iniciativas de base y de las asambleas como elementos clave de referencia. No es lo mismo entender estas democracias solo como control, cada 4 años, que entenderlas como capacidad de poder levantar iniciativas desde la vida cotidiana. El primer punto de un proceso participado es aclarar quiénes son los que hacen la agenda de lo público, las preguntas previas, las iniciativas,… y no solo responder a lo que otros preguntan. En todos estos sistemas participativos “cualquiera”, desde su vida cotidiana, se puede y debe sentir capacitado para poder iniciar un proceso y darle seguimiento. Precisamente se trata de poder partir de la gran cantidad de energía que se despilfarra al no dar cauce a la gente y a sus iniciativas y capacidades. ¿Solo tienen capacidad e iniciativa los políticos o las asociaciones? Para eso se llama a asambleas abiertas, se llama a la participación de todo tipo de personas, iguales ante la ley, y con la oportunidad primero de proponer y luego de controlar, de hacer seguimiento de lo que se va acordando.
Pero hay muchos tipos de asambleas, por eso debemos avanzar un poco más. Están las asambleas informativas donde solo algunos manejan la información, que son los que suelen hablar en ellas, y la mayoría asiente o se queja, pero que no se pueden considerar participativas si cada cual no ha podido construir sus iniciativas o sus deliberaciones. Muchas de estas asambleas (sobre todo si son masivas) son en realidad ritos emocionales muy importantes, pero tienen poco de deliberativas o de construcción colectiva de la acción o el conocimiento. Las asambleas para ser participativas deben acompañarse de talleres en grupos pequeños, donde todo el mundo pueda opinar y proponer. Bien puede ser que en el mismo momento nos dividamos en grupos por temas o zonas, o bien que los grupos ya hayan propuesto y debatido antes. Lo que parece más claro es que los Reglamentos de Participación no están sirviendo para animar la participación, o tan solo para justificar a quienes los usan (algunos partidos y lideres). Pero superar los Reglamentos no es solo hacer asambleas, sino hacer procesos que incluyan aportaciones de grupos y comisiones, con unos plenarios-asambleas abiertas. ¿Además, cómo se puede hacer esto por internet? Está aún en experimentación.
Lo que es nuevo en internet son las actas trasparentes, porque en la labor de representantes y de los delegados o portavoces siempre aparecen aspectos muy personales o subjetividades que se mezclan con los contenidos y acaban trayendo problemas. Ejemplo: problemas de exposición  en reuniones, pues se hacen muy largas y tediosas las particularidades que cuenta cada portavoz, como problemas de cada una de las interpretaciones posibles de lo acordado en la asamblea o movimiento de base. Aunque sean rotativos no se acaba de eliminar este aspecto de personalismos. El rol de los Partidos, Asociaciones, o los Sindicatos, en las formas participativas innovadoras quedan en un segundo plano (o desaparecen), frente a los grupos motores de tareas concretas: Grupos de dinamización, grupos de trabajo con temas sectoriales, o comisiones de actividades, lo cierto es que las ideologías existentes se dejan en segundo plano (o no se muestran) y se privilegian las tareas colectivas y concretas. Este parece un avance operativo de los movimientos y las democracias de base, pues aunque cada cual pueda tener su ideología o religión, de esta forma ha de ponerla al servicio de la causa común.
Las metodologías de estos procesos son también variadas pero tienen algunos elementos comunes que las diferencian de las clásicas encuestas o sondeos consultivos. Buena parte de la población ha de sentirse participe de estos procesos, y algunos sectores plenamente implicados. Sea con técnicas de Investigación-Acción-Participativa, de Diagnóstico Rural Participativo, Planificación Estratégica Situacional, Socio-análisis Institucional, Co-investigación militante, Dinámica de grupos, Socio-praxis, etc. conseguir la construcción colectiva de los auto-diagnósticos y las devoluciones creativas es la mejor forma de ejercer la “inteligencia colectiva”. Hay que señalar los problemas de cada una de estas metodologías pues todas tienen que depurar efectos a veces preocupantes, pero son nuevas formas que están desplazando con ventaja a las formas clásicas de conocimiento, tanto las “cuanti” como las “cuali” que usan los puramente profesionales. ¿Son experimentables en internet tal como están ahora? Sin duda hay que readaptarlas, este es un nuevo reto de las ciencias sociales y de los propios movimientos transformadores.
Ejemplos de problemas: ¿podemos fiarnos de que la gente siempre tiene razón, sean como sean las asambleas? ¿O hemos de dar paso a unos procedimientos participativos para evitar un “basismo voluntarista” que a veces se convierte en manipulador?  Si una minoría se empeña en bloquear un consenso sin variar su argumentación, ni tratar de llegar a acuerdos integradores, o si los técnicos aprovechan para hacerse los amos del proceso, o si bajo un argumento “ideológico” se esconden unas influencias no tan confesables, hay que encontrar procedimientos superadores. ¿Tiene sentido hacer propuestas para el Estado que aún no hemos probado a escala de asambleas y de coordinación entre movimientos? Las ciber-democracias primero deberíamos mejorarlas entre los movimientos, incluso para ser mejores en nuestros tiempos y espacios de relación. La coordinación de asambleas y las “redes conjuntadas” son temas pendientes, que por ser muy recientes aún están por resolverse bien. En este cuadro se ven algunos de estos retos y las variadas formas de afrontarlos.
Cuadro comparativo de Sistemas-procesos de Participación
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En la última línea del cuadro se contraponen las rivalidades partidistas con la inclusividad que se pretende desde las democracias de base. Si las rivalidades electorales fuesen ante todo de tipo ideológico todavía podrían entenderse, pero en general se perciben como luchas por el poder de tipo personal o grupal, con intereses no confesados claramente. Contrastan con algunos procesos de Presupuestos participativos donde la gente dice no estar “en política” aunque estén decidiendo sobre parte del presupuesto municipal. Las propuestas de inclusividad, sean las de somos el 99%, o el citar a Gandhi para forzar al Partido del Congreso de India a apoyar la descentralización y la autosuficiencia, o las de revertir las contradicciones de los opuestos con “desbordes creativos”, no son estrategias ingenuas. La no violencia, por ejemplo, del 15 M es una manera de desautorizar a las formas represivas que no permiten las formas democráticas de debate, de protesta y propuesta.
Sabemos que no son el 99%, pero quieren ser inclusivos y abiertos hacia esa población, frente al sectarismo habitual de la clase política. Muestran que hay otras formas nuevas de inclusión y de transparencia ¿por qué no son aceptadas por el sistema, si entre un 78% y un 68% dicen que se tiene razón o muestran su simpatía hacia los indignados, un año después? Metroscopia (Lobera. 2012) nos muestra una cantidad importante de personas que han participado, que son sin duda más que el 5% que citaba Dahrendorf al principio de este texto sobre las mejores democracias. Con sus mismas encuestas se da la razón y la simpatía  a estos movimientos, incluso en filas del PP y del PSOE. El desborde del bi-partidismo les llega por el sitio menos esperado.
Como de las cuatro primeras columnas suele haber más información (aunque Kerala sea un Estado no tan conocido), y además se puede consultar en los libros de la bibliografía final, es preferible el centrarnos en señalar algunas de las aportaciones de los nuevos movimientos. Se escucha desde los movimientos indignados de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla,… pero también en los de otros países europeos o americanos que se repite en las calles: “no somos anti-sistema, el sistema es anti-nosotros”. Esta es la reversión y el desborde que hemos querido estudiar.
Cartografías indignadas y retos de los conjuntos de acción.
A principios del año 2012 el Grupo de Análisis de Sol ha hecho un “sociograma de actores” y otros estudios de auto-diagnóstico del propio movimiento. Entre los meses de marzo a mayo también he podido hacer esta técnica (“cartografía de conjuntos de acción”, prefiero llamarla) en Barcelona, Valencia Granada, y las Asambleas de la Sierra Norte de Madrid, y en varios talleres en las Jornadas “Repensando el 15M”, “Tejiendo Redes” (Valsaín) o el “Foro Social” en Madrid. El resultado comparativo de estas “radiografías participativas” muestra algunas similitudes redundantes y algunos problemas no resueltos y con amplia discusión en los movimientos sociales actuales en nuestra convulsa situación socio-política. (Ver los elementos de esta herramienta en el nº anterior de El Viejo Topo, junio 2012, o algunos de los resultados en las Jornadas que se citan en http://www.redcimas.org)
En todos estos ejercicios aparece la situación muy polarizada en dos conjuntos de acción muy enfrentados, si bien se aprecian algunos elementos sueltos intermedios (que solo en algunos casos llegan a configurar un tercer conjunto de acción). El conjunto de acción “afín” al 15 M es de tipo ciudadanista claramente, aglutinando a sectores de trabajadores y precaria/os, y con una variedad de grupos y sectores, que a veces incluye grupos y sindicatos enteros y a veces diferencia entre las bases y las direcciones (que deja fuera). En frente aparece entre los ricos y con sectores trabajadores un conjunto de acción “opuesto” (de tipo más gestionista o populista según cartografías) y nucleado por la banca, el gobierno y algunos medios de extrema derecha. Esta regularidad en tantas cartografías-radiografías no hace sino confirmar la impresión de que la contestación real a los poderes que han generado la crisis está protagonizada desde la calle y desde estos movimientos por las democracias alternativas.
Pero hay retos no resueltos en estos auto-análisis de los propios movimientos. Para empezar por los movimientos, no está clara la frontera del propio 15 M. Hay quién sitúa el límite con la exclusión de todas las organizaciones formales al 15 M; hay quién incluye a los sindicatos minoritarios y otras organizaciones radicales, dejando fuera a los sindicatos mayoritarios; y hay quién incluye a las bases de todos los sindicatos y partidos de izquierdas, a asociaciones de perfil progresista, etc. Es como si dibujasen dos conjuntos más o menos concéntricos, en que en el interior habría una serie de grupos propiamente 15 M, y en el conjunto más externo una serie de organizaciones y sobre todo bases de movimientos que están de forma diferente a lo que se considera la militancia más afín. No se aprecian conflictos fuertes en el interior de estos conjuntos, si bien aparecen  tensiones por apropiarse que es lo verdaderamente 15 M  y qué no lo es según algunos.
Sin duda las mareas (verdes, blancas, azules, etc.) por la educación pública, por la salud, contra la privatización del agua, y los movimientos contra las hipotecas, y otros semejantes han desbordado este tipo de discusiones sobre quién es y quién no es. La contaminación positiva de estos movimientos por las formas democráticas de base ha sido uno de los grandes saltos de este último año, y ha hecho que la opinión pública aprecie cada vez más estas luchas y algunos de sus resultados, el que se hayan parado numerosos desahucios, que la Comunidad de Madrid haya suspendido la venta del Canal de Isabel II,  etc. Aunque siempre queda alguna asamblea que este año se ha reducido a debatir sus fronteras y tratar de apropiarse (con ritmos militantes) de la exclusividad del mensaje. Pero la mayoría de las asambleas tratan de ser lo más inclusivas posible y de que se impulsen todo tipo de movimientos en su entorno. Es más, un verdadero caos de todo tipo de convocatorias se superpone en muchas ciudades, sin apenas coordinación, de forma que es imposible la definición o identidad única de estos movimientos indignados.
En medio de los conjuntos polarizados y contrapuestos aparecen en estas cartografías una serie de sectores sociales que están ajenos o alejados de ambos conjuntos. Se señalan por ejemplo  a los inmigrantes (solo vinculados a organizaciones de apoyo, o en algunos casos al movimiento contra las hipotecas), o a otros grupos precarios que no tienen “puentes” suficientes con estos movimientos democráticos. Seguramente es por no estar acostumbrados, o tener miedo a las movilizaciones, estar asustados por los medios de comunicación o tal vez por no ver salidas institucionales que les den alguna seguridad. Hay sin duda mucha gente que estas formas de las democracias participativas de base les suenan muy utópicas, y quisieran ver más resultados tangibles para involucrarse en las movilizaciones. Para temas muy concretos que les afecten personalmente se involucran, pero no para debatir una alternativa general al sistema.
Los datos de Metroscopia pueden ser una referencia (El País, 20-5): El 78% dice que los movimientos “tienen razón” y el 68% muestra “más bien simpatía”, que no es poco. El 15 M es el punto de referencia “por más democracia” de los varios sectores de la indignación, es una articulación que funciona como referente sin cabeza pero con capacidad de convocatoria en ciertos momentos. Según el director de esta investigación J. Lobera: “La amplia mayoría quiere que continúe y cree que básicamente tienen razón. Son tres veces más que quienes han asistido a alguna de sus concentraciones y ocho veces más que quienes han participado en algunas de sus asambleas”. Si son ciertos estos datos casi una cuarta parte habría acudido a alguna concentración y un 8% de activistas estaría en las asambleas, lo cual es muchísimo para cualquier organización.
En estas cartografías de conjuntos de acción el lugar de los medios de difusión queda distante de la afinidad con el 15 M (salvo los medios propios, o cercanos como Diagonal o revistas como El Viejo Topo y otras semejantes, y habiendo desaparecido Público de los kioscos). Pero aparecen las diferencias y enfrentamientos entre El País, la Sexta, etc. con otros medios  más conservadores, lo cual hace que el conjunto donde se mueve el bipartidismo aparezca con unas contradicciones internas significativas. Sea por oportunismo para captar al público que está dejando de leer la prensa escrita, sea por mantener sus puestos de trabajo con informaciones veraces, sea por estrategias de enfrentar al gobierno actual, algunos medios juegan un papel de cierta importancia para un público medio no muy comprometido y muy expectante. El estilo de “inclusividad” (somos el 99%) y de “reversión” (grabar la no violencia propia y la violencia ajena) de estos movimientos democráticos y abiertos ha sabido transmitir opiniones favorables de buena parte de la sociedad.
 Las asambleas y el uso de la ciber-democracia.
 Los aspectos nuevos de las asambleas democráticas están en incluir la propia vida cotidiana y no solo hablar del poder o de la política convencional. Frente a la fragmentación de la vida por el sistema de consumo, por las ideologías o religiones, etc. las asambleas se han configurado como un punto de encuentro más allá de muchas de estas diferencias. Cada cual puede llegar con su iniciativa particular y sabe que será escuchado, que si se ven posibilidades se puede buscar un cauce para poner en marcha la iniciativa, que es un lugar para coordinarse con las otras personas con las que se puede sintonizar. Y ya hemos visto que el tema de dónde salen las iniciativas es central para cualquier democracia que sea real.
Además los cuidados y las formas de escuchar y de debatir son fundamentales en estas nuevas asambleas. Se ha primado lo emocional, lo comunicativo, el respeto a las personas, también la paciencia, frente a las asambleas rápidas y dirigidas (donde solo hablan algunos, y se toman las decisiones por votación mayoritaria). El cuidado de las formas se ha vuelto una política de lo cotidiano, no una mera cuestión formal. La atención a los pequeños detalles para que la gente se sienta a gusto, acogida, aunque acabe de llegar, es un rasgo distintivo que nos abre un estilo muy diferente de los habituales en partidos, sindicatos y asociaciones tradicionales. Y la gente lo sabe apreciar, sabe ver que esta política es otra cosa, no es la política de los políticos cuasi-profesionales. Las actividades con humor, con fiestas, las músicas o las pancartas de tipo personal, contrastan con las formas envejecidas de cabeceras de manifestaciones con las casi autoridades, las banderas partidistas, etc.
En muchas asambleas además de apoyar movimientos y “mareas” frente al sistema, también se están organizando grupos de consumo colectivo responsable, huertos comunitarios, bancos  de tiempo o trueque, uso ecológico de energías o trasporte compartido, etc. La influencia de los grupos feministas y ecologistas, las “cooperativas integrales”, los “centros sociales ocupados”, o los “pueblos en transición”, empiezan a ser referentes para otras prácticas en paralelo del sistema actual de consumo-producción. Desde luego se trata de experiencias muy minoritarias en las que apenas algunas personas participan, pero se aprovecha el buen ambiente que se va creando para que la difusión de las posiciones alternativas de producción y de vida sea más rápida. Es una de las “almas” (C. Taibo) más concienciadas de estos movimientos, pero de alguna forma va llegando a las demás “almas” de esta “confederación de identidades” que configuran estos movimientos de base.
Estos espacios y zonas de autonomía, de auto-organización,  son un ejercicio de democracias que solo se hacían en escalas muy reducidas hasta ahora. Se han conseguido ir generalizando hasta la mayor parte de las asambleas, en numerosos barrios, pueblos y sectores de nuestra geografía como lo más natural, y sin duda aún queda mucho tiempo para que se mejoren y se perfeccionen con el uso.  Muchas asambleas se están preocupando con la formación, pues nos vamos dando cuenta que no basta con la buena voluntad, sino que esto de las democracias de base tiene sus dificultades y sus experiencias de las que aprender. No basta con proclamar que ya no hay jefes, que hay rotación de portavoces, etc. pues hay viejas costumbres de liderazgos que no dejan paso a los nuevos liderazgos compartidos. La transición en las formas requiere de una experimentación propia y un intercambio de experiencias que es lento, y que requiere que se vayan depurando de la forma más democrática posible.
La propia influencia de internet y de la llamada “comunicación viral” que han supuesto las redes sociales, es algo que también hay que evaluar en sus contenidos democráticos. No solo porque hayan sido útiles estas redes hay que tenerla en cuenta, sino porque también pueden ser un instrumento de democratización o de elitismo según como sean usadas. No todo el mundo tiene acceso fácil a estas redes ni costumbre de usarlas (la “brecha digital” es más amplia de lo que parece), pero sobre todo algunos grupos que las controlan más, lanzan campañas que no han sido consensuadas y tal proliferación genera un caos de propuestas que solo son capaces de seguir los más militantes. Esto nos debe llevar a una reflexión sobre la ciber-democracia y sus usos tanto en los propios movimientos como en las propuestas que se están haciendo hacia formas ciber-democráticas que sustituyan a las actuales formas electorales.
Las redes de internet han demostrado ser muy buenos medios de difusión, como alternativas a los medios controlados por las grandes empresas del sistema. Incluso generan información que luego puede ser recogida en ocasiones, y difundida, por algunos medios más masivos. De esta forma en torno a un cuarto y un tercio de la población puede estar en red con informaciones alternativas, y se puede  llegar a los otros dos tercios o tres cuartos con algunas informaciones concretas. Pero no es bueno que  se confunda el medio o herramienta con los contenidos que difunde, como que todo lo que se ve circular ya de por si es alternativo o democráticamente construido. La credibilidad de las imágenes grabadas directamente, y las fuentes no oficiales ni pagadas, dan un sello que hace que se difundan mejor muchas informaciones. Pero sería mejor que se puedan contrastar con algúnproceso deliberativo y democrático tantas informaciones que circulan. De hecho esta es la tendencia que ya se viene dando, criticando algunas de las iniciativas que circulan en los movimientos.
Las iniciativas que circulan en internet siguen siendo más de grupos o personas particulares que de asambleas de base.  No se ha conseguido que los debates e iniciativas de asambleas se encuentren en algún ciber-espacio donde se puedan articular entre sí, formar agrupaciones que puedan tener una repercusión mayor. Para construir una buena ciber-democracia se debería poder aprender a manejar estos instrumentos entre las asambleas, de forma que las Actas y los consensos vayan  más allá de cada asamblea de base. Es bueno que cada asamblea vaya a su ritmo y con sus acuerdos propios, pero vemos que las coordinaciones, ni por portavoces ni por internet, estén avanzando en formas muy democráticas y ágiles. Es un reto que aún se ha de superar con propuestas integradoras, al menos para los grandes eventos del año.
Por la experiencia habida, no se debería perder la riqueza de las asambleas de base, tal como se han ido constituyendo. Las aportaciones por internet y la toma de decisiones por medios electrónicos pueden ser formas complementarias, pero no deben sustituir a lo que ya funciona de los  procesos deliberativos cara a cara, que ganan mucho en aspectos emocionales, debates complejos y con matices, y compromisos personales y colectivos. Hay que facilitar todo tipo de iniciativas, y por eso estas pueden llegar tanto por internet como de forma presencial, pero en algún lugar y tiempo se deberán debatir con razones y contra-argumentos y lo más habitual hoy es hacerlo en persona para llegar a acuerdos más fácilmente (también con los cuidados de lo emocional, que cara a cara se facilitan). Y una vez los acuerdos puestos en actas se pueden colgar en la red y sumar propuestas y pasar a debatir las diferencias. Pero para concretar en grupos de trabajo y propuestas se puede trabajar en grupos y luego difundir por internet. Cada herramienta tiene sus ventajas y defectos, no sirven para todo, y por eso hay que avanzar  en la comprensión de cada una.
Las nuevas democracias de base, que se extienden por todo el mundo en diversas modalidades, tienen mucho que enseñar a las democracias electorales hasta ahora conocidas, también ponen retos al uso de las nuevas tecnologías y redes sociales, y aún deben aprender ellas mismas unas de otras. No estamos más que en el principio de una nueva era de formas de democracias más reales, no tan formalistas y/o elitistas como las representativas actuales. Esta idea-fuerza está calando en muchas partes y se ven avances reales en su funcionamiento, por eso no hay razón para mirar con recelo lo que experimentan las generaciones más jóvenes, sino tener más bien la ilusión de que nos puedan enseñar en la construcción colectiva que se está iniciando.
  Tomás R. Villasante es Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid, y miembro del CIMAS, Observatorio Internacional de Ciudadanía y Medioambiente Sustentable
Bibliografía:
-  Agamben, Badiou, Bensaid, Brown, Nancy, Rancière, Ross, Zizek (2010) Democracia en suspenso. Casus-Belli. Madrid.
-  Calle, Angel (coord) (2011) Democracia Radical. Icaria. Barcelona.
-  Cembranos, F y Medina, J.A. (2003) Grupos inteligentes. Popular. Madrid.
-  Chomsky, Ibáñez, Castoriadis, Agamben, Bermúdez, Gª Calvo, etc. (1992) La ilusión democrática. Archipiélago nº 9. Madrid.
-  Dahrendorf, Ralf (2002) Después de la democracia. Critica.  Barcelona.
-  Lobera, J. (2012) El 15-M aumenta su apoyo ciudadano. El País 20-5-2012. Madrid
-  Pinto, R. y Villasante, T.R. (2011) La democracia en marcha. Kerala. El Viejo Topo. Barcelona
-  Rancière, J. (2006) Odio a la democracia. Amorrotu. Buenos Aires.
-  Santos, B. de S. (2005) El milenio huérfano. Trotta. Madrid
-  Shiva, V. (2006) Manifiesto por una democracia de la tierra. Paidós. Barcelona.
-  Villasante, T. R. (1995) Las democracias participativas. HOAC. Madrid.
-  Villasante, T. R. (2006) Desbordes creativos. La Catarata. Madrid.
Preguntas para debatir:
Cada uno de los 6 sistemas que se presentan en el cuadro, con la información disponible se prestan para que se puedan evaluar sus sistemas participativos. Los Consejos Municipales de los Ayuntamientos españoles, los Presupuestos Participativos de raíz Latinoamericana y ya extendidos por todo el mundo, las Metodologías Participativas de Planes Comunitarios y otros procesos, las Planificaciones Participativas de Kerala, Ecuador, etc., las innovaciones de los Movimientos Indignados, o las posibilidades de las Ciber-democrácias.
Cada una de estas líneas se podría evaluar según 6 criterios que se pueden puntuar del 1 al 10 según la opinión de los participantes.  A) El control de las políticas públicas es escaso (1) o intermedio (5) o muy frecuente (10) en cada una de estas columnas o sistemas. B) Lasiniciativas se aprecia que se construyen desde arriba (1) o desde abajo (10).  C) Los procedimientos para tomar decisiones son más bien consultivos (1) o vinculantes (10). D) La interlocución con el poder es mediante representantes (1) o directamente de actas de asambleas (10). E) En las deliberaciones hay más peso de las ideologías (1) o las necesidades de base (10). F) Los estilos participativos son de carácter más sectario (1) o de carácter inclusivo (10). En cada caso se trata de valorar del 1 al 10, con las notas intermedias que se deseen las distintas posibilidades de sistemas que se han presentado.
(Es posible redactar un cuadro de doble entrada (de 6 por 6) para facilitar las respuestas en casillas separadas y facilitar el recuento, o como se vea más fácil de tabular.)

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