Norma lingüística e ideología

si gramática cuando ellx/a/o/es aún no entonces es qué una fuera gramática


Beatriz P. Repes y Paula Pérez-Rodríguez en Diagonal Periódico

*. : Pues resulta que en esto de las vidas, en esto de hablar·nos de las vidas,  hay la lengua. La lengua, que es una cosa de esas que están ahí están ahí están ahí. There is la lengua. Tantas y tantas veces está ahí como tantas y tantas  rutinas que se dicen "cotidianas". También pero en la Academia está, la nuestra lengua, y hace tiempo que en la hablada por estas tierras se trae un debate dominado discursivamente desde el reducto de los departamente universitarios, aunque generado por las bocas de las calles y presente también en estas. Repetimos - cotidianas: usamos y usamos lenguaje sin necesidad de mercadeo, sin necesidad de parar mientes en, está en y entre nosotrxs de forma ______. Y zas, ahí, de repente, parece que cuadra, sí, de repente se nos quiere venir a la boca la palabra 'natural'.

#: Sí, parece que muchxs lingüistas atesoran su objeto de estudio para sí mismos, buscan su endogamia, su escondite de congresos y cafeterías de uni donde hablar de las irregularidades, que no se difundan, que no se sepa que pueden hacerse. Luego, lo que sale en los periódicos, insta a la no reflexión no acción sobre el lenguaje-norma. No quieren que las  gentes de afuera sepan lo que hablan. Es un amorcito cortés que mira a su amada, impone pequeñitas idealizaciones sobre ella. Ideal natural así como oh, el amor, lingüístico, abstracto, limpiando, sobrevolando y quitando esplendor a la agencia de los cuerpos que se disponían a ser hablados.

*. : Ahí va, y el caso es que a mí lo de decir que la lengua es algo natural me huele un poco a chamusquina. Desde ahí es muy fácil invitar a la gente a tomarla tal cual es, muy fácil ocultar toda esa cosa social que sabemos que tiene, disimular el androcentrismo y las jerarquizaciones que desde la estructura social se cuelan en la lengua. Desde ahí lo que hacemos es pasar por alto que es un sistema de normas pactadas, abortar la posibilidad de subversión y desarticular el poder de la lengua para meter mano en nuestra percepción de realidad. El uso normativo de la lengua se ha naturalizado, pero no es natural.

#: Totalmente. Hay connotaciones ideológicas en la afirmación de "naturalidad" que llaman a la pasividad en lo lingüístico, al no despertar de la conciencia. La academia ha tratado de asimilar la infraestructura cognitiva del lenguaje a la manifestación que este tiene en forma de una lengua concreta y las soluciones que esta adopta. Sobre las lenguas se han construido los grandes tótems de cada civilización. Las normas lingüísticas que han sobrevivido y han articulado una lengua (y en ella una cultura, un pensamiento) codifican necesidades comunicativas que erróneamente y según conveniencia se han entendido bien como "naturales", bien como "democráticas". La palabra 'democrático' gusta de verdad verdad a "los profesionales del lenguaje" cuando explican al 'pueblo' su uso de la lengua: es otro adjetivo muy conveniente a la pretendida neutralidad de la ciencia lingüística...

*. : Desde luego. ¡Es una trampa! Por un lado nos dicen que solo esa masa informe llamada 'pueblo' tiene la potencia de cambiar la lengua. Por otro, que no vale que este - pueblo llano, siempre llano - tenga conciencia lingüística, agencia o intencionalidad. Que la lengua, si tiene que cambiar, cambiará de mano de una corriente misteriosa, de un fantasma de inconsciencia (¿ignorancia?) que orbita en esta conceptualización de la palabra 'pueblo'. La guinda, por supuesto, son los propios gramáticos, los expertos. Ellos - ¿o debería decir ellxs? ay, no sé no sé - sí tienen la legitimidad de interferir conscientemente en el devenir de la lengua, dictando (con algo tan científico como los juicios de valor) qué es ridículo, qué es anti-económico, qué es ingenuo, qué es absurdo y qué no. Y es que elles son científicos, son asépticos, en sus juicios no hay parcialidad ni ideología algunas. Ahá ¿tú qué dices, nos lo creemos?

#: No, de hecho, no me parece muy honesto por parte de la comunidad de gramáticos tratar de divulgar como asépticas las normas de la lengua española, puesto que codifican realidades en las que son legibles tanto el patriarcado como otras jerarquizaciones sociales. La lengua castellana, como sistema, sí es sexista. La articulación del género que proporciona "la norma", por ejemplo, permite a los hombres nombrar "por defecto" a las mujeres. Es el morfema masculino -o lo que "por defecto" tiene la posibilidad de concordar con ambos géneros simultáneamente: niños y niñas, todos juntos.  Esto es, en sí mismo, bastante poco neutral: es fácil pensar que la gramática se podría haber articulado de forma distinta de no haberse generado en un sistema patriarcal. Y fuera así o no, es cuestión de lxs hablantes decidir la lectura que hacen de este sistema de géneros, sea justificable etimológicamente o no. El deseo de una lengua inflexible que manifiestan instituciones como la RAE no es lingüístico, es humano – y de unas determinadas comunidades, no de todas. La capacidad lenguajeante permite que hablemos lo que queramos y que lo hagamos con la coherencia que deseemos o no deseemos: hay comunidades de práctica que no nos sentimos identificadas bien con sus normas, bien con la propia imposición de norma.

*. : Eso es, señora. Quería yo llegar a esto de la coherencia, de su imposición. Porque para criticarnos esas cosas bonitas que hacemos con la lengua, esas que hacen visible no solo que nos referimos también a mujeres, sino que nos preocupa el propio hecho lingüístico, las luchas feministas y el cambio que se da en su interacción, uno de los argumentos que suelen lanzar los expertos es el de la feitud de estilo, el de la imposibilidad de utilizar sistemáticamente nuestros recursos (todos y todas, todes, todxs, todas, tod@s...): por lo visto, nos quieren hacer creer que si abogamos por el uso de estas formas contraemos con ellas sacrosanto matrimonio. Es decir, si una vez decimos niñas y niños, se nos pudrirá la lengua si en el mismo texto/cuerpo decimos niñxs o incluso niños como género no marcado. Pero no, no nos convence. Nada impide que la norma antigua conviva con esa otra (no) norma que, entre todes, estamos forjando. Siempre fue así, los cambios lingüísticos no se producen un martes a la cinco y media de la tarde, sino que atraviesan un periodo de vacilación, de vaivén. Es  plausible, quizás deseable, vivir en ese estado de vacilación.

#: Y sí... una de las cosas más bellas del lenguaje, en verdad, son las posibilidades expresivas que ofrece en su variación. La gramática permite inventarse el lenguaje. La norma corta las posibilidades de evolución y creatividad semántica, impone unos modos de significación únicos que invisibilizan muchos matices. Una señora me contó que "se ensoñaba con pollitos". Yo creo que esto es muy diferente de "soñar con pollos". Y es preci(o)so que pueda serlo. En el libro de Introducción a la Lingüística Española, Manuel Alvar propone que la lengua común, la que configure el dialecto estándar, debe de ser una y uniforme para que se produzca la inteligibilidad colectiva. Esto es tremendamente esencialista y ningunea los deseos de las diferentes comunidades de práctica. En el caso del género, está claro que si han surgido vacilaciones a la hora de referirse a colectividades de manera "no genérica" es porque se han detectado en la lengua operaciones que no nos hablan, en las que no nos estábamos entendiendo. La proliferación de (a)gramáticas, performatividades lingüísticas y hablas "antisistema" es síntoma de que esta lengua no nos representa y, lo que es peor, no sirve a nuestros fines comunicativos. ¿Por qué este deseo de adoctrinar en que la elección en el lenguaje no es posible?

*. : Habría que preguntárselo a ell@s... ¿y no fiarnos de su respuesta? Veamos mejor cómo podemos nosotras - todes - responder a esa pregunta. Pongamos en duda la posición meramente científica, desinteresada, de les expertes. Averigüemos qué tanto de ideología hay detrás de sus posicionamientos. Sospechemos que hay mundos posibles que no se pueden nombrar desde la norma que se nos ofrece. Convenzámonos de que la transgresión lingüística no es peligrosa para la salud, de que la salud de la propia lengua no se pone en peligro por el cambio y desobedezcamos.

DOSSIER DE LECTURAS: Polémica del género no marcado del año 2012.
Álvarez de Miranda, Pedro. "El género no marcado". 7 mar 2012. El País.
*Bengoechea, Mercedes. "La sociedad cambia, la Academia, no". 7 mar 2012.  Blog El País.
Bosque, Ignacio. "Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer". 4 mar 2012. El País.
*Fernández, June. "Sexismo lingüístico". 4 mar 2012. Gente digital.
*Garí Pérez, Aitana y Tejano Montero, Laura. "Un discurso y una práctica más justa para 'tod*s'". 27 feb 2012. Diagonal Periódico.
M. Roca, Ignacio. "A propósito de una polémica lingüística". 8 ago 2012. El País.
Manrique Sabogal, Winston. "¿La lengua tiene género? ¿Y sexo?". 5 mar 2012. El País.
Las referencias marcadas con * parten de un posicionamiento feminista o antisexista.

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