Zygmunt Bauman y el movimiento #indignados

El pasado sábado, 15 de octubre, el sociólogo y premio Príncipe de Asturias Zygmunt Bauman dio una conferencia en el Matadero de Madrid sobre el futuro del movimiento del 15-M y las preguntas necesarias que este movimiento debe hacerse para poder construir algo nuevo.

A pesar del, a mi entender, excesivo escepticismo que mostró durante la conferencia, ofreció claves muy interesantes para luchar por que un movimiento como éste logre cambios en la sociedad. Éstas son algunas de las claves que ofreció:

"Lo que une a este movimiento es la indignación del 99% de la sociedad por el egoísmo de un 1% de esa sociedad. Este tipo de movimientos son muy poderosos para eliminar aquello contra lo que luchan, pero no sabemos si será capaz de construir algo nuevo.

¿Puede reproducir este movimiento una experiencia similar a la de Solidarnosc, en Polonia? 10 millones de polacos se unieron entorno a Solidarnosc para luchar contra la falta de libertad en Polonia, y lo consiguieron. Pero al día siguiente de su victoria, Solidarnosc se deshizo, porque ya estaban divididos.

Con respecto al movimiento #indignados, ¿podremos permanecer unidos el tiempo suficiente para llevar a cabo la transición y construir la nueva sociedad en la que nos gustaría vivir?

En la época de Solidarnosc, las fábricas eran fábricas de solidaridad humana y el sufrimiento individual se compartía. Ahora, los jefes pueden tomar el ordenador, ipad, etc, y trasladar en un instante la actividad de la empresa de un país a otro. Es el gran arma del jefe, lo que ha llevado a convertir el proletariado en precariado.

El precariado incluye a las clases medias, y no sólo a los excluidos o en riesgo de exclusión. Ahora se incluye una nueva clase social que antes podía evitar la pobreza.

La clave es la incertidumbre provocada por la individualización. Las clases medias comienzan a sufrir pesadillas, con el fantasma del paro y la sensación de que no podemos hacer nada individualmente.

En la sociedad actual, si sufres, tú tienes la culpa individualmente. Cada uno de nosotros establece nuestras propias reglas y evaluamos las consecuencias. Se supone que individualmente somos responsables de encontrar soluciones individuales a problemas sociales, y esto no es verdad. Esto genera frustración e impotencia, y sensación de inseguridad.

Es muy posible que el precariado sea capaz de eliminar todas estas situaciones escandalosas que causan la indignación, pero ¿podrán reemplazarlo por una sociedad mejor? ¿Son suficientes estas emociones humanas que tiene el movimiento para construir una nueva sociedad? Lo que busca este movimiento es un poder colectivo por encima de nuestras individualidades. Pero las emociones intensas se disipan rápidamente, y transformar la sociedad exige mucho tiempo.

Los sufrimientos individuales de hoy en día son muy similares entre ellos, pero paradójicamente, estos sufrimientos pueden incluso separar a las personas, porque los miembros del precariado es raro que encuentren intereses comunes.

Esto es así porque la desigualdad social y la diversificación de expectativas no producen revoluciones, sino minas. Y ahora estamos en un campo de minas donde no sabemos si va a explotar, no sabemos si esto va a cambiar la sociedad.

Necesitamos rescatar la idea de la sociedad buena, que no tiene divisiones, que no es tan tóxica como la actual. La democracia parlamentaria y partidista sólo piensa en el corto plazo, y por ello hay un divorcio entre el poder y la política. ¿Quién piensa ahora en el bien común?

La idea del bien común es la primera que hay que entender para poder progresar. Y de ahí debería surgir la visión de cómo se debe organizar la sociedad. Necesitamos una visión y una misión colectiva para construir una nueva sociedad.

En este tipo de movimientos, las normas se establecen en el transcurso del gran debate, no se establecen por adelantado. Cuando se llega al diálogo, se tiene la mente abierta, y dando tiempo al debate, se llega cada vez a más consensos. Porque la diversidad es la mejor condición para la vida humana.

Estos aspectos como el diálogo, la colaboración, etc, son bastante vagos, y muchos anhelamos algo más concreto, pero lo concreto es el campo de concentración, es decir, el lugar donde no existen las preguntas."

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