No mañana, ahora mismo

Silvia Delgado / Kalvellido
Un fantasma recorre el mundo: la indignación. Anuncia una enorme oleada revolucionaria que podría liberar por igual países hegemónicos y ... ¿?


Rondan los fantasmas, todas sus palabras salen sucias desde la garganta.
Nada se gana si no hay batalla.
Y somos pueblo crucificado.
Y somos pueblo fragmentado, solo en su soledad de pobreza.
Y somos pueblo sin voz ni democracia, viviendo la penuria de quien todo lo codicia.
Y somos nombres buscando la canción que nos de fuerza.
Y es que algo ocurre en las calles o en las plazas, algo sucede en las casas, en las infancias, en el presente, en los días de golpe y golpe, en las noches sin principio ni fin posible.
Algo ocurre, si, hombres y mujeres, algo nos viene sucediendo, quieren dejarnos sin pan y sin ideas, sin memoria y sin futuro, sin libertad y sin justicia.
Nos quieren casi muertos, sólo palpitantes para el trabajo manso, para engrasar la maquinaria que desahucia nuestra tierra, nuestras vidas.
Pero la esperanza siempre fue nuestra, nuestra fue también la certeza de que otro mundo debe ser parido, con dolor de flores o metralla.
Otro mundo debe ser parido.
No mañana, ahora mismo.
Silvia Delgado

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