4 desembre de 2011

Niveles de participación


Arnstein sostiene que la participación ciudadana, cuando no es pura cosmética, es poder ciudadano. Por lo tanto, aumentar la participación implica redistribuir el poder (empoderament). La idea queda brillantemente expresada en la imagen que podéis ver arriba, tomada de un poster del Mayo del 68 parisino. “La participación sin redistribución del poder es un proceso vacío y frustrante para los que carecen de poder. Permite a los poderosos declarar que han tenido en cuenta a todas las partes, cuando sólo una se beneficia”.

Arnstein propone una tipología de ocho niveles de participación, agrupados  en tres planos:
escala de arnstein
Plano de la no-participación: contiene dos peldaños ideados para sustituir a la genuina participación, cuyo objetivo real es no permitir que la gente participe en el diseño y gestión de los programas, sino conseguir que los poderosos “eduquen” o “curen” a los participantes.
1. Manipulación
2. Terapia
Plano de la participación simbólica: los escalones 3, 4 y 5 ascienden a niveles en los que se permite a la ciudadanía escuchar, tener voz e, incluso, ser escuchada. Sin embargo, bajo estas condiciones, carece de poder para asegurarse de que sus ideas se toman en cuenta.
3. Información
4. Consulta
5. Apaciguamiento
Plano del poder ciudadano: la ciudadanía participa en la toma de decisiones, mediante mecanismos de negociación y acuerdo (6), o mediante la auténtica delegación o subsidiarización del poder (7 y 8).
6. Partenariado (yo prefiero llamarla “consenso”)
7. Poder delegado
8. Control ciudadano
Este es el artículo original: Arnstein, Sherry R. "A Ladder of Citizen Participation," JAIP, Vol. 35, No. 4, July 1969. Una escala de la participación ciudadana –casi el mismo título, pero de hace 37 años. Espero que os apetezca leerlo.

¿No os atrevéis con el artículo de Arnstein entero? Tenéis un resumen en la Wikipedia.


Hart, partiendo de una propuesta de Arnstein relativa a la participación adulta, propone para el caso infantil una tipología en forma de escala (o escalera) que consta de ocho niveles o peldaños. 

En realidad, como precisa Hart, los tres peldaños más bajos no supondrían estrictamente verdadera participación, sino sólo una apariencia de la misma. 

1. El primer nivel es el que este autor llama «manipulación», esto es, cuando los niños no son muy conscientes de cuál es el asunto de que se trata, y, por tanto, tampoco comprenden sus propias acciones. 

2. La «decoración» es el siguiente nivel: se utiliza a los niños como vehículo de propaganda o como elemento decorativo para alguna causa, sin que ellos tampoco la comprendan. La diferencia positiva de este peldaño respecto al anterior es que en la manipulación se pretende hacer creer que son los niños quienes han inspirado la causa y aquí no. 

3. El tercer peldaño es el de la «participación simbólica»; en este caso se concede a los niños la oportunidad aparente de expresarse, pero sin que sus opiniones vayan a tener incidencia real alguna en los asuntos de los que se trate.

En los siguientes niveles que propone Hart ya puede hablarse de participación genuina. Según él, para que se produzca han de cumplirse, al menos, cuatro requisitos: 
  • que los niños comprendan las intenciones del proyecto; 
  • que sean conscientes de quién tomó las decisiones sobre su participación y los motivos de las mismas; 
  • que tengan un papel significativo, es decir, no sólo decorativo; y 
  • que, siendo conscientes de todo lo anterior, intervengan voluntariamente.
4. En este marco, el cuarto peldaño es el que Hart denomina «asignados pero informados», es decir, los niños no han intervenido en la planificación del proyecto o en la asignación del papel que se espera que realicen, pero actúan voluntariamente y siendo conscientes del sentido de la acción que se les propone. 

5. El quinto peldaño es el llamado «consultados e informados», que se da cuando el proyecto es diseñado y dirigido por los adultos, pero en el que estos solicitan y tienen en cuenta las propuestas u opiniones de los niños; por decirlo de otro modo, los niños juegan el papel de asesores o consultores de los adultos.

En la escala de Hart aparece ya una diferencia cualitativa importante a partir del sexto peldaño: los niños participan significativamente en la toma de decisiones

6. En concreto, el sexto nivel es el que correspondería a los «proyectos iniciados por los adultos pero cuyas decisiones son compartidas con los niños». 

7. Cuando los proyectos son «iniciados y dirigidos por los niños», y los adultos sólo intervienen facilitando el proceso, estaríamos en el peldaño número siete. 

8. Finalmente, el octavo nivel es el que consiste en los «proyectos iniciados por los niños compartiendo las decisiones con los adultos», es decir, cuando son los propios niños quienes deciden incorporar a los adultos al desarrollo de sus propios y genuinos proyectos.

La escalera de Hart es quizá la tipología más conocida y citada de las que se refieren a la participación infantil. 

En el apretado resumen anterior hemos omitido los clarificadores ejemplos que ese autor expone, cuando en realidad son tales ejemplos los que mejor identifican la especificidad de cada uno de los peldaños propuestos. Más que ofrecer una caracterización conceptual de ellos, lo que él explicita es su ejemplarización descriptiva.

1 comentari:

de la Fuente ha dit...

Roger Hart ens planteja una altra escala de participació (protagonica)en joves y adolescents. Us penjo el link per si voleu consultar-ho.

http://www.binasss.sa.cr/revistas/ays/2n1/art8.htm